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Cremona de queso: crocante por fuera, tierna por dentro

Esta versión con queso de la factura argentina, ocupa un lugar destacado y es toda una novedad dentro de la panadería  local.

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Lunes, 13 de julio de 2026 a las 18:29
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Esta variante es ideal para quienes buscan sabores nuevos y combinaciones diferentes.

El universo de las facturas argentinas incluye clásicos que atraviesan generaciones y costumbres. Entre ellas, la cremona, ocupa un lugar destacado por su forma de espiral y su textura hojaldrada. Sin embargo, la versión con queso es una novedad dentro de la panificación y suma un giro contemporáneo a una receta tradicional.

Esta variante, menos habitual en las bandejas de las panaderías, es ideal para quienes buscan sabores nuevos y combinaciones diferentes.

La cremona de queso es una factura salada, de masa hojaldrada y esponjosa, que se arma en forma de espiral y se aplasta antes de hornear. Se cubre generosamente con queso rallado, que al gratinarse forma una capa dorada y crocante en la superficie. El resultado es una pieza de panadería de sabor suave y versátil, perfecta para compartir.

La cremona de queso es una factura salada, de masa hojaldrada y esponjosa.

Ingredientes

500 grs. de harina 0000

250 ml. de leche tibia

100 grs. de manteca derretida

1 huevo

25 grs. de levadura fresca

1 cdita. de sal

1 cdita. de azúcar

200 grs. de queso rallado (pategrás, reggianito, mozzarella)

2 cdas. de aceite para pincelar

La cremona ocupa un lugar destacado por su forma de espiral y su textura hojaldrada.

Disolver la levadura con el azúcar en la leche tibia. Dejar espumar 5 minutos.

En un bowl, mezclar la harina y la sal. Hacer un hueco en el centro y agregar la levadura activada, el huevo y la manteca derretida.

Unir todo y amasar hasta conseguir un bollo liso. Dejar descansar tapado 10 minutos.

Estirar la masa en un rectángulo de 1 cm. de espesor. Pincelar con aceite y cubrir con la mitad del queso.

Enrollar la masa como un pionono. Formar un caracol y aplastar suavemente.

Colocar la cremona sobre una placa aceitada, pincelar con un poco más de aceite y esparcir el resto del queso por encima.

Dejar levar 10 minutos en lugar cálido.

Llevar a horno precalentado a 200 grados durante 25 minutos, hasta que esté bien dorada y el queso haga burbujas.

Retirar y dejar enfriar sobre una rejilla antes de servir.



 

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