Las empanadas son un clásico de los argentinos cuando se organizan juntadas o cuando se improvisa algún encuentro. Pero las empanadas de carne cortada a cuchillo con picante, son mucho más que una receta, son parte de un ritual de compartir, de pasar la fuente mientras se ve el partido o cuando se celebran las buenas noticias.
En el Norte argentino, Salta, Tucumán y Jujuy, tienen un lugar de honor. Se disfrutan en fiestas patrias, domingos de almuerzos largos y hasta como merienda. El picante, lejos de ser un condimento, marca carácter y tradición, diferenciando cada mesa y cada provincia.
Ingredientes
24 tapas de empanadas (para horno o fritas)
500 gr. de vaca, desgrasada y tierna, cortada en cubos pequeños (1 cm.)
2 ajíes colorados, picados.
2 cebollas grandes, picadas.
1 cebolla de verdeo, picada.
2 huevos cocidos, pelados y picados.
1 cucharadita de ají molido.
½ cucharadita de pimienta de cayena
1 cucharadita de comino
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal a gusto
Precalentar el horno a 250 grados (o preparar el aceite o la freidora en caso de quererlas frita)
En una sartén amplia, calentar el aceite de oliva y saltear la cebolla, el ají colorado y la cebolla de verdeo, durante 5 minutos. Cuando están tiernos, reservar.
En la misma sartén, dorar la carne cortada a cuchillo en tandas, así se sella bien y no exuda líquido en exceso.
Volver a incorporar las verduras salteadas y mezclarlas con la carne.
Condimentar con comino, ají molido, pimienta de Cayena y sal.
Probar el relleno para ajustar el picante a gusto.
Agregar los huevos picados y mezclar apenas.
Dejar enfriar completamente el relleno, para que la masa no se humedezca.
Colocar una cucharada generosa de relleno en el centro de cada tapa, humedecer los bordes con agua fría y cerrar haciendo un repulgue firme.
Disponer las empanadas en una fuente para horno, pintar con huevo para lograr un dorado parejo.
Cocinar en horno bien caliente durante 20/30 minutos, hasta que estén doradas y crujientes.
Si van a ser fritas, hacerlo en grasa bien caliente hasta que tomen color.
Ahora, a la mesa y ¡Viva la tradición!