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Magdalenas caseras: súper esponjosas, sabrosas y con una capa crujiente de azúcar

Originarias de España, se han consolidado como uno de los bocados dulces más emblemáticos en desayunos y meriendas.

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Viernes, 22 de mayo de 2026 a las 20:08
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La receta de las magdalenas, ha sido transmitida de generación en generación. Claro que admite ligeras y creativas variaciones, como la ralladura de naranja, esencia de vainilla o con chocolate, pero la más popular es con limón.

Son perfectas para acompañar el café con leche o el chocolate caliente. Pueden permanecer frescas varios días si se guardan correctamente.

Las magdalenas caseras se preparan a partir de una sencilla mezcla de huevos, azúcar, leche, aceite de girasol y harina, aromatizadas con ralladura de limón.

La clave está en batir bien la mezcla, para lograr una masa aireada, que se traducirá en bocados deliciosos y bien esponjosos.

El toque final se da espolvoreando azúcar por encima, antes de hornear, lo que le da un acabado crujiente inconfundible.

Ingredientes

3 huevos grandes

150 gr de azúcar

55 ml de leche

170 ml de aceite de girasol

200 gr de harina de trigo

6 gr de levadura en polvo

Ralladura de 1 limón

Una pizca de sal

Azúcar para espolvorear

Batir bien los huevos con el azúcar hasta lograr una crema blanca y espumosa.

Añadir la leche, el aceite y la ralladura de limón. Mezclar con movimientos envolventes.

Incorporar la harina, la levadura y la sal, usando un tamiz o colador, batiendo lo justo para eliminar los grumos.

Cubrir la masa con un film transparente y llevar a la heladera durante una hora. Éste reposo es esencial para que levanten bien cuando se las lleva al horno.

Retirar el film y remover la masa con cuchara de madera o con una espátula, rellenar los moldes de las magdalenas hasta dos tercios de su capacidad.

Espolvorear con un poco de azúcar cada una.



Llevar a horno precalentado a 220 grados, con calor arriba y abajo, durante 8 minutos.

Pasado ese tiempo, bajar la temperatura a 200 grados y hornear 8 minutos más, o hasta que estén doradas.

Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla antes de consumir.

Se pueden conservar en un recipiente hermético, a temperatura ambiente, durante tres o cuatro días.

También se pueden freezar, bien envueltas, hasta tres meses.



 

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