¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Lunes 13 de Abril, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Piñalatas: económica y rica receta italiana para saborear en cualquier época del año

Entre el aroma inconfundible de la cocina y los recuerdos de infancia, las piñalatas de la abuela Joaquina siguen reuniendo generaciones alrededor de la mesa. Una receta simple, cargada de historia y afecto, que transforma cada bocado en un viaje directo al corazón de la familia.

Lunes, 13 de abril de 2026 a las 21:21
PUBLICIDAD

Siempre cuento que la visita de la abuela Joaquina a la casa de alguno de sus 9 hijos, era una fiesta. Con muy buen humor, siempre estaba dispuesta a mimarnos con sus exquisitas recetas. Cuando volvíamos de la escuela después de las 17, ni bien abríamos la puerta nos llegaba el inequívoco olor de alguna delicia frita y jugábamos a adivinar: ¿tortas fritas o piñalatas (pignolatas, según la abuela)?

No importaba cuál de las dos nos esperaba, ambas nos gustaban muchísimo. El misterio se develaba al llegar a la mesa, la fuente ovalada ubicada en el centro, se destacaba con esas pequeñas pelotitas brillantes y sabrosas que solo la abuela sabía hacer y que además se convertían en un juego que consistía en ver quien “pescaba” más antes de ponerlas en el plato.

Las hijas y las nueras de la abuela aprendieron a hacerlas y la exquisita fritura fue pasando de generación en generación hasta nuestros días.

Hace poco, María Eugenia, mi sobrina y una de las tantas bisnietas de Joaquina, me pidió la receta y aquí va para ella y para todo el que quiera descubrir el fascinante mundo de las piñalatas.

 

Ingredientes
500 gr de harina leudante
4 huevos
1 cdita de sal
2 cdas de aceite neutro ( la receta original lleva 2 cdas de grasa)
1 taza de miel
½ vaso de cinzano u oporto (opcional) a la abuela no le gustaba para nada el alcohol, pero con el tiempo la receta se fue enriqueciendo con algunas variantes.

Mezclar los huevos con la harina hasta formar una pasta, agregar la sal y poco a poco el aceite y el licor. Debe quedar una masa dura.
Separar algunas porciones y hacer tiritas como para ñoquis, cortar pedacitos de 2 cm aproximadamente y freírlos en aceite bien caliente o grasa.
En otra ollita aparte, calentar la miel y sumergir de a poco las piñalatas una vez fritas. Escurrirlas y pasar a una fuente grande y con bordes en lo posible.
Recomiendo comerlas calientes o tibias, porque cuando la miel se enfría se endurecen mucho y es muy difícil separarlas.
Por último debo decirte que habrá un antes y un después de ésta delicia.
¡Ahora a disfrutar!


 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD