Quienes posean un espacio delante o detrás de la casa, por pequeño que sea, tienen un tesoro. Vale para balcones y terrazas. El hecho de contar con él, permite llenarlo de plantas que aportan color y vida al entorno.
Algunas de las plantas que pueden desarrollarse mejor en maceta son la hortensias, las lavandas y la corona de Cristo.
Las hortensias son plantas espectaculares por sus grandes racimos de flores que pueden presentarse en distintos tonos: lila, morado, azul, rosa, fucsia y blanco, según el grado de acidez del suelo.
Cuando se plantan directamente en tierra suelen desarrollar un abundante follaje y alcanzar un mayor tamaño, lo que puede hacer que la floración sea menos vistosa. En cambio, si se las cultiva en macetas, tienden a concentrar más energía en la producción de flores sus ramilletes adquieren un mayor protagonismo.
Otra ventaja de tenerlas en macetas, es que pueden trasladarse fácilmente. En época de calor agradecen la semi sombra y estando en un recipiente, resulta más sencillo controlar el riego y adaptar sus cuidados a las condiciones del momento.
La lavanda resiste muy bien el sol y necesita poca agua.
Aunque ésta planta suele cubrir grandes extensiones de campos y jardines, también es una excelente opción para cultivar en maceta. De hecho, en estas condiciones puede desarrollarse mejor y mantenerse en buen estado durante más tiempo.
La lavanda necesita al menos 6 horas de sol directo al día, es una de las plantas preferidas para decorar espacios exteriores. Agradece un buen drenaje que se logra con los orificios en la base de la maceta. El exceso de humedad es uno de sus principales enemigos, ya que puede debilitar la planta y favorecer la aparición de problemas en las raíces.
Requiere riego moderado, sustrato ligero y arenoso, que facilite el drenaje y la oxigenación de las raíces. También es importante evitar que la tierra se compacte en exceso, para que dificulte su correcto desarrollo.
La corona de Cristo agradece vivir en maceta para evitar el frío.
Esta planta es originaria de Madagascar y hoy se cultiva en climas cálidos de todo el mundo por el atractivo de sus flores. Las más habituales son rojas y rosas, aunque existen otras variedades con flores blancas y excepcionalmente moradas.
Además de la floración, se destacan las espinas que recubren sus tallos carnosos.
Requiere un sustrato similar al de las suculentas y los cactus, muy poroso y con un excelente drenaje, enriquecido con arena, piedra pómez o roca volcánica, para evitar que el agua se acumule alrededor de las raíces.
La gardenia, la del aroma sublime, crece mejor cuando se la protege en maceta.
Es una planta muy apreciada, tanto por la elegancia de sus flores blancas como por su intenso y agradable perfume.
Si bien puede cultivarse en el suelo, se da mejor en maceta, ya que es una especie muy delicada que requiere cuidados específicos. Necesita un sustrato con buen drenaje y no tolera bien el frío, el viento, ni el exceso de lluvia. Al cultivarla en recipiente, es más sencillo trasladarla a un lugar protegido cuando fuera necesario resguardarla.
El sustrato debe ser ligeramente ácido, se le puede aportar un fertilizante específico o de forma ocasional, agregarle unas gotas de vinagre al agua de riego, no en exceso.
Romero, una planta mediterránea que necesita poco riego y cabe en cualquier rincón.
Es más práctico cultivarlo en maceta, así crecerá menos que directamente en el suelo, allí suelen hacerse arbustos grandes y es difícil controlarlos.
También requiere poco riego, puede ubicárselo en el jardín como planta ornamental, en un balcón, incluso en la cocina, para añadir romero fresco a las comidas y bebidas.
Cultivar éstas plantas en maceta, no solo facilita sus cuidados, sino que también permite adaptarlas mejor a cada espacio y protegerlas cuando las condiciones no son las ideales.
Con el recipiente adecuado y atenciones básicas, se podrán disfrutar diferentes espacios con aroma, color y vida durante mucho tiempo.