Ante la llegada del invierno, los primeros fríos nos invitan a compartir riquísimas sopas, reconfortantes, sabrosas y como en este caso, elegantes.
La sopa de cebollas a la francesa invade con su aroma la cocina y nos asegura una noche con un sabor especial y larga sobremesa.
Este clásico de la cocina francesa consiste en cebollas cocidas lentamente hasta caramelizarse, caldo, pan tostado y abundante queso gratinado. El resultado es una sopa dorada, sabrosa y con una capa crujiente de pan y queso, que se funden en cada cucharada.
Ingredientes
4 cebollas grandes
2 cucharadas de manteca
1 cucharada de aceite de oliva
1 litro de caldo de carne (puede ser en cubito)
1 cucharada de harina
1 copa de vino blanco seco (opcional)
1 baguette o pan francés cortado en rodajas
150 grs de queso Mar del Plata, Gruyere o similar, rallado
Sal y pimienta negra a gusto
Cortar la cebolla en pluma fina.
Calentar la manteca y el aceite en una olla grande.
Agregar las cebollas y una pizca de sal. Cocinar a fuego bajo, revolviendo, hasta que estén bien doradas y caramelizadas. Es importante no apurar éste tiempo ya que es clave para su sabor (15 a 20 minutos).
Espolvorear la harina, mezclar y cocinar 1 minuto.
Sumar el vino blanco y dejar que evapore el alcohol.
Incorporar el caldo caliente, mezclar y hervir suave unos 10 minutos.
Tostar las rodajas de pan en el horno o en una sartén hasta que estén bien crujientes.
Colocar la sopa en cazuelas individuales, poner encima la tostada y cubrir con queso rallado.
Gratinar al horno o con soplete hasta que el queso haga burbujas y se dore. El gratinado es el sello de éste plato.
Servir bien caliente.
La sopa de cebollas a la francesa, es ideal cuando tenes ganas de comer algo sabroso, fácil y con ingredientes comunes. Perfecta para una cena rápida y sorprender con su inigualable sabor.