Los estudios de ADN que se realizaron en el Laboratorio Central de Neuquén, confirmaron que todos los rastros de sangre levantados en la construcción del fondo de la casa de Alfredo Escobar “pertenecían a Laura “Cielo” López, incluso los de las zapatillas secuestradas al imputado. De acuerdo con la reconstrucción hecha por la Unidad de Servicios Periciales del Poder Judicial, la víctima fue “golpeada mortalmente en el patio, arrastrada inconsciente hasta el baño de la obra en construcción en el fondo del predio donde se la dejó agonizar y allí mismo ocurrió el desmembramiento”.
La agenda del juicio se vio acortada, ya que el fiscal Juan Agustín García desistió de varios testigos y también la defensa, por lo que los alegatos de clausura se producirán este jueves y no el viernes como estaba previsto originalmente.
El abogado Elio García, adelantó que Escobar declarará una vez finalizados los alegatos.
La tercera jornada del juicio por el femicidio de Cielo López, ocurrido el 13 de septiembre del año pasado en Plottier, corroboró con pruebas de laboratorio lo que los criminalistas habían encontrado en la casa del único imputado, ubicada en Manuel Estrada 60 de Plottier.
Las bioquímicas Melina Mazzeo y María Hernández, en sus respectivos trabajos periciales, fueron las que le pusieron nombre y apellido a las manchas de sangre encontradas en la obra en construcción, en el cuchillo serrucho encontrado en el río Limay y en las zapatillas de Escobar: “todas pertenecen al patrón genético de Laura Brisa López”.
El criminalista Cristian Lepén, de la Unidad de Servicios Periciales del Poder Judicial, presentó en la audiencia una reconstrucción de lo que, en base a los indicios recogidos, fue la mecánica de los hechos.
De acuerdo con su descripción, Laura recibió un fuerte golpe en el occipital y golpeó su frontal contra una herramienta abandonada, consistente en una varilla roscada y una base rectangular de hierro en una de cuyas puntas se encontró una mancha de sangre, también perteneciente a la víctima.
“La golpeó en el patio, porque es el único lugar en el que encontramos un patrón de sangre dinámico; la arrastró en estado de inconsciencia hasta el baño, la dejó agonizar allí, y allí mismo la descuartizó. Junto a una pared apiló todas las partes del cuerpo, y por eso se encontró una gran concentración de sangre” afirmó. Según su trabajo, en ese lugar habrían escurrido los 4 litros y medio de sangre que contiene el cuerpo de una mujer. “Luego completó con maniobras de ocultamiento (limpieza del lugar)”, continuó.
Lepén descartó la participación de un cómplice: “si hubiese participado otra persona no tendría que haber sido necesario arrastrar el cuerpo; además, tampoco hay marcas de sujeción en los pies”.
La pericia que no fue
Luego declaró el director del Gabinete de Psiquiatría y Psicología Forense que depende del TSJ, Jorge Massera.
El profesional se refirió a la fallida pericia psiquiátrica y sicológica al que se pretendió someter a Escobar el 19 de septiembre del año pasado “por consejo de su abogado”. "Empezamos con la presentación y los datos personales y a los diez minutos dijo que no quería seguir adelante con la pericia porque así se lo había aconsejado su abogado defensor”, explicó Massera.
De todos modos, Massera señaló que Escobar “no se encontraba desorientado” y descartó que presente alguna “psicopatología”.
Cuando la fiscalía le preguntó si Escobar estaba en condiciones de comprender la criminalidad de sus actos, Massera señaló que en la mecánica del hecho “tuvo una conducta lógica”, lo que significa que “sabe lo que hace y conduce sus actos para lograr un fin”.
El borrado del teléfono
Luego declaró el comisario José Antonio Alcaraz, del departamento Seguridad Personal de la Policía quien si bien aclaró que “no hago pericias”, se refirió al trabajo desarrollado por personal a su cargo para peritar el teléfono celular de Escobar, al que sólo se podía acceder colocando la huella dactilar del titular y una clave numérica.
Alcaraz señaló que el imputado “borró” todos los mensajes y las llamadas telefónicas que intercambió con Laura Cielo López en las horas previas al femicidio de la joven. Pero conservó algunos chat en Facebook.
También declaró sobre la pericia a la Fiat Ducatto secuestrada y a la que no se le encontraron restos biológicos. Sin embargo se detuvo en un detalle: dijo que cuando estuvo estacionada en el playón de la Jefatura de Policía, el rodado dejó una mancha de aceite, producto de una pérdida. Es que en la zona de los espigones, donde fueron encontrados los primeros restos de la víctima, los peritos levantaron piedras que contenían una sustancia similar a la del aceite de auto.