Los directivos del Colegio Don Bosco de Bariloche tomaron una decisión extrema y sin precedentes: instalar detectores de metales en el ingreso al establecimiento tras la aparición de una amenaza escrita en un baño que advertía “mañana tiroteo, no vengan”. La medida busca evitar cualquier situación violenta y garantizar la seguridad de una comunidad educativa de más de mil alumnos que quedó en estado de alerta. El fenómeno de las amenazas se repitió en todo el país y los investigadores especulan que se trata de desafíos virales.
El mensaje, breve pero escalofriante, apareció en la puerta de un baño de varones y encendió todas las alarmas. No fue una broma más. La crudeza de la frase, directa y sin rodeos, obligó a activar de inmediato el protocolo de seguridad. En cuestión de horas, la situación escaló: intervino el Ministerio Público Fiscal y la Policía de Río Negro, mientras el equipo directivo convocaba a una reunión urgente con las familias para transmitir la gravedad del episodio.
Pero además, lejos de minimizar el hecho, las autoridades del colegio resolvieron avanzar con una medida concreta y visible: controles estrictos en el acceso. Así, se definió la colocación de detectores de metales para evitar el ingreso de cualquier arma de fuego. La escena, impensada hasta hace poco en una escuela de la región, refleja el nivel de preocupación que generó la amenaza.
En ese contexto, desde la institución fueron claros: se trata de un escenario delicado que no admite margen de error. “Estamos abordando la situación y siguiendo el protocolo previsto”, señalaron, en medio de un clima cargado de incertidumbre. La prioridad, remarcaron, es proteger a estudiantes, docentes y personal, en una jornada que estará atravesada por controles y vigilancia reforzada.
Al mismo tiempo, el caso no aparece aislado. En paralelo, en las últimas 48 horas se detectaron mensajes similares enmuchas escuelas del país, lo que alimenta una hipótesis inquietante: un posible efecto contagio impulsado por redes sociales, particularmente TikTok. Aunque la línea investigativa se maneja con cautela por tratarse de menores, la coincidencia en el formato de las amenazas no pasa desapercibida.