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Jueves 16 de Abril, Neuquén, Argentina
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Del terror en Centenario a otra amenaza en un colegio de Cipolletti: el fantasma del “tiroteo” sigue en las aulas

Otra amenaza de tiroteo volvió a encender el pánico en un colegio de Cipolletti: un mensaje escrito en un baño alertó sobre un posible ataque, desató ausencias masivas.

Jueves, 16 de abril de 2026 a las 10:10
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Otra amenaza de tiroteo sacudió a un colegio privado de Cipolletti y encendió el miedo entre padres y alumnos. Apareció un mensaje escrito en un baño que advertía sobre un posible ataque, lo que generó ausencias masivas y una fuerte preocupación en toda la comunidad educativa.

El hallazgo no fue un detalle menor ni una travesura aislada. Según trascendió, el mensaje estaba escrito de puño y letra dentro de uno de los baños del establecimiento y contenía una advertencia directa: que no fueran a clases porque iba haber tiros. La frase, cruda y sin rodeos, empezó a circular rápidamente entre estudiantes y padres, que en cuestión de horas ya estaban compartiendo capturas en grupos de WhatsApp.

Pero además, lo que terminó de desatar el pánico fue el contexto. No es la primera vez que ocurre algo así. Otra amenaza, otro colegio, otra vez la misma sombra. Cipolletti vuelve a quedar en el centro de una situación que, aunque todavía no tiene confirmación de riesgo real, golpea de lleno en un punto extremadamente sensible: la seguridad de los chicos.

Muchos padres optaron por no enviar a sus hijos a clases. Otros directamente se acercaron al establecimiento para exigir explicaciones. La escena se repitió: preocupación en la puerta, mensajes cruzados, versiones que iban y venían y una sensación incómoda que nadie lograba disipar del todo.

Este hecho se suma a lo ocurrido la semana pasada en Estación Limay, dónde en plena clase de plástica, un alumno de 14 años amenazó a sus compañeros. Cansado de ser blanco de bullying, les dijo que al otro día iría armado y los mataría a todos.

Sin embargo, y acá aparece uno de los puntos más delicados, la información oficial fue escasa. No hubo, al menos en un primer momento, una comunicación clara que llevara tranquilidad. Tampoco trascendieron detalles firmes sobre una investigación concreta o medidas preventivas visibles, lo que alimentó aún más la incertidumbre.

Al mismo tiempo, este tipo de episodios ya no se leen como hechos aislados. En distintas partes del país vienen apareciendo amenazas similares, muchas veces escritas en baños o difundidas por redes, en una especie de efecto contagio que mezcla bromas de mal gusto con situaciones potencialmente peligrosas. El problema es que, en ese terreno, nadie puede darse el lujo de subestimar nada.

Por eso, aunque todo indique que podría tratarse de una falsa alarma, el impacto ya está hecho. Porque cuando la palabra “tiroteo” aparece en una escuela, el miedo corre más rápido que cualquier desmentida. Y en Cipolletti, otra vez, esa alarma volvió a sonar fuerte.

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