La causa que sacude al ámbito deportivo de Neuquén sumó este lunes un nuevo capítulo judicial. En una audiencia clave, la fiscalía amplió la acusación contra el entrenador D.E.M., quien permanece detenido desde el 19 de marzo, y la Justicia resolvió extender su prisión preventiva por otros cuatro meses.
La asistente letrada Cecilia Sabatte, en representación del Ministerio Público Fiscal, detalló una serie de nuevos hechos que agravan la situación del imputado, todos vinculados a delitos contra la integridad sexual de adolescentes.
Según se expuso durante la audiencia, las nuevas imputaciones surgen de situaciones ocurridas entre 2025 y comienzos de 2026, en un contexto marcado por la relación de confianza que el acusado mantenía con los jóvenes como entrenador y referente dentro del ámbito futbolístico.
De acuerdo con la investigación, los hechos no se limitaron a un único episodio. Por el contrario, se habrían desarrollado de manera reiterada en distintos ámbitos: entrenamientos, viajes del equipo, concentraciones y también a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería.
Entre los puntos más graves, la fiscalía describió episodios de exhibiciones obscenas frente a adolescentes durante viajes, contactos físicos indebidos en espacios deportivos y la exhibición de una imagen íntima de un menor sin su consentimiento ante otros jugadores.
Además, se incorporaron acusaciones por maniobras de captación digital. Según la investigación, el imputado habría contactado a adolescentes mediante redes sociales para ofrecerles dinero a cambio de imágenes o videos de contenido sexual. En algunos casos, esos intercambios se concretaron e incluyeron transferencias económicas.
La fiscalía describió episodios de exhibiciones obscenas frente a adolescentes durante viajes, contactos físicos indebidos en espacios deportivos y la exhibición de una imagen íntima de un menor sin su consentimiento ante otros jugadores.
Además, se incorporaron acusaciones por maniobras de captación digital. Según la investigación, el imputado habría contactado a adolescentes mediante redes sociales para ofrecerles dinero a cambio de imágenes o videos de contenido sexual. En algunos casos, esos intercambios se concretaron e incluyeron transferencias económicas.
Para la fiscalía, estas conductas se dieron en un contexto de clara desigualdad, donde el acusado ejercía influencia sobre los jóvenes, lo que condicionó su comportamiento y demoró la posibilidad de que los hechos fueran denunciados.
Con esta ampliación, Sabatte encuadró los nuevos hechos en delitos de exhibiciones obscenas agravadas, producción, tenencia y divulgación de material de abuso sexual infantil y grooming, todos en concurso real.
Tras escuchar a las partes, el juez Juan Guaita avaló la reformulación de cargos en los términos planteados por la fiscalía, consolidando así el avance de la investigación.
Prisión preventiva y riesgos procesales
En la misma audiencia, la fiscalía solicitó la prórroga de la prisión preventiva, que estaba próxima a vencer. El argumento central fue que los riesgos procesales no solo se mantienen, sino que se incrementaron con la aparición de nuevos hechos.
El juez coincidió con ese planteo y resolvió extender la detención por cuatro meses. Entre los fundamentos, señaló el riesgo de entorpecimiento de la investigación, al considerar que el imputado habría intentado influir sobre víctimas y testigos, incluso antes de que prestaran declaración, mediante contactos y ofrecimientos de dinero.
También valoró la posibilidad de fuga, teniendo en cuenta que el acusado contaría con recursos económicos, y la necesidad de evitar cualquier tipo de contacto o influencia sobre las víctimas mientras avanza la causa.
La investigación sigue en curso y no se descartan nuevas imputaciones en un caso que generó fuerte impacto social y volvió a poner en foco la protección de adolescentes en ámbitos deportivos.