Los asesinos seriales han marcado a fuego la historia criminal de distintos países, generando impacto social, mediático y judicial. Un reciente relevamiento internacional vuelve a poner el tema en agenda al trazar un mapa global del fenómeno y ubicar a la Argentina dentro de ese ranking.
Según un informe de la Universidad de Radford, citado por la agencia Noticias Argentinas, Estados Unidos encabeza ampliamente la lista de países con mayor cantidad de asesinos seriales registrados: casi 3.700 a lo largo de su historia. Muy por detrás aparecen Inglaterra (182), Rusia (164), Japón (138) e India (130), en un top ten dominado por potencias de América del Norte, Europa y Asia.
En ese contexto, Argentina se ubica en el puesto 26, con 14 asesinos seriales identificados bajo los estrictos parámetros del estudio. Sin embargo, la cifra se amplía considerablemente si se consideran otros casos: en total, se contabilizan 56 criminales de este tipo y al menos seis más que nunca fueron descubiertos.
Argentina: pocos casos, pero altamente notorios
Aunque lejos de los primeros lugares, la Argentina cuenta con una lista de asesinos seriales que dejaron huella en la historia policial. Entre ellos aparecen figuras como Cayetano Santos Godino, conocido como “el Petiso Orejudo”; Carlos Eduardo Robledo Puch, apodado “el Ángel de la Muerte”; y Yiya Murano, una de las criminales más recordadas del país. También aparecen Raúl González Higonet "el Loco del Martillo"; Francisco Laureana "el Asesino puntual"; Margarita Herlein "la Probadora de hombres"; Cayetano Domingo Grossi "el Hombre de la Bolsa"; Antonia "Macagua" Gueche y Guillermo Álvarez "el Concheto".
En los últimos años, la nómina sumó nuevos nombres que reavivaron el debate. Uno de los casos más impactantes es el de la enfermera Brenda Agüero, acusada de asesinar a cinco bebés en un hospital neonatal de Córdoba. También aparece Matías Jurado, conocido como “el Machetero”, vinculado a una serie de homicidios en Jujuy.
Estos casos reflejan que, si bien el fenómeno no es tan masivo como en otros países, Argentina no está exenta de episodios de este tipo, muchos de ellos con fuerte repercusión pública.
El fenómeno global: por qué algunos países lideran
El informe internacional muestra una marcada diferencia entre Estados Unidos y el resto del mundo. Especialistas sostienen que esta brecha puede explicarse por múltiples factores: mayor registro histórico, sistemas de investigación más desarrollados y una cultura criminológica que ha documentado con detalle estos casos.
Europa también tiene una fuerte presencia en el ranking, con países como Alemania, Italia e Inglaterra entre los diez primeros. Asia y África, en tanto, aparecen con menos casos registrados, aunque no necesariamente con menor incidencia real, sino con menor nivel de documentación.
Diferencia clave: asesino serial vs. asesino múltiple
Uno de los puntos centrales del informe es la distinción entre asesino serial y asesino múltiple, un aspecto clave para entender las estadísticas.
El asesino serial comete crímenes en distintos momentos y lugares, con períodos de “enfriamiento” entre cada hecho. Suele actuar por motivaciones psicológicas profundas, como la necesidad de control o placer, y muchas veces lleva una vida aparentemente normal.
En cambio, el asesino múltiple actúa en un solo episodio, generalmente impulsado por ira o venganza, sin planificación a largo plazo. Estos casos suelen terminar con el suicidio del agresor o su muerte a manos de la Policía.
Un fenómeno que sigue bajo análisis
El estudio deja en claro que el fenómeno de los asesinos seriales está lejos de desaparecer y continúa siendo objeto de análisis en todo el mundo. En Argentina, si bien los números son bajos en comparación con otros países, cada caso genera conmoción y abre interrogantes sobre los perfiles criminales, la prevención y el rol de la Justicia.
La radiografía global muestra que se trata de un problema complejo, atravesado por factores sociales, culturales y judiciales, que sigue desafiando a investigadores y especialistas en criminología.