La Justicia volvió a cerrar la puerta a un beneficio clave para Luis Aboy, el hombre condenado a prisión perpetua por el brutal crimen de las hermanas Olga y María Teresa Buamscha en Junín de los Andes. El Tribunal de Impugnación rechazó por unanimidad el pedido de su defensa y ratificó que recién podrá solicitar la libertad condicional cuando cumpla 35 años de prisión efectiva.
El fallo fue firmado por los jueces Andrés Repetto, Mauricio Macagno y Estefanía Sauli, quienes confirmaron lo ya resuelto en instancias anteriores: tanto la jueza de ejecución como un Tribunal de Revisión habían rechazado el planteo.
La defensa había intentado revertir la decisión argumentando buena conducta y la existencia de informes favorables dentro del sistema penitenciario. Sin embargo, el tribunal fue contundente al remarcar que la legislación vigente es clara: las condenas a prisión perpetua requieren un cumplimiento mínimo de 35 años antes de acceder a ese beneficio.
Además, los magistrados señalaron que fallos dictados en otros casos no obligan a aplicar el mismo criterio, desestimando uno de los ejes del planteo defensivo.
Con esta nueva resolución, la Justicia vuelve a marcar un límite claro: más allá de su conducta en prisión, Aboy deberá cumplir con los plazos legales antes de aspirar a cualquier tipo de beneficio.
Así, uno de los casos más recordados y dolorosos de la historia reciente de la provincia suma un nuevo capítulo judicial, que reafirma la vigencia de la condena y posterga cualquier posibilidad de salida anticipada.
Qué dice la resolución
El tribunal sostuvo que los antecedentes citados por la defensa no son de aplicación obligatoria y que cada juez conserva autonomía para resolver en función del marco legal vigente. Indicaron que decisiones adoptadas en otros expedientes no generan un criterio automático para casos similares.
Durante el proceso, tanto la fiscalía como la querella, que representa a la familia de las víctimas, solicitaron el rechazo del planteo. Argumentaron que la pena impuesta se encuentra firme y que no corresponde su modificación por fuera de los mecanismos previstos por la ley.
El juez Repetto señaló que habilitar revisiones anticipadas de penas perpetuas podría contradecir la Constitución provincial. Recordó que la facultad de conmutar total o parcialmente una condena firme corresponde exclusivamente al Poder Ejecutivo, en cabeza del gobernador, según lo establece el artículo 214, inciso 14.
Un crimen que marcó a la región
El nombre de Luis Aboy quedó grabado en la memoria colectiva de Neuquén por el crimen de las hermanas Buamscha, un hecho que conmocionó profundamente a la comunidad de Junín de los Andes y que, con el paso de los años, sigue siendo uno de los casos más impactantes de la región.
La gravedad del hecho y su repercusión social fueron elementos centrales en el proceso judicial que terminó con la condena a prisión perpetua.
La fuga que generó indignación
Pero la historia de Aboy no terminó con la sentencia. Tiempo después, protagonizó un episodio que volvió a ponerlo en el centro de la escena: logró fugarse de la Unidad Penal 11 escondido dentro de un mueble que el mismo había fabricado, en un hecho insólito que generó un fuerte escándalo y expuso fallas en los controles del sistema penitenciario.
La evasión provocó una intensa búsqueda y una ola de críticas a las autoridades, hasta que finalmente fue recapturado.
El episodio dejó al descubierto que por la falta de personal, la Policía tenía de guardia a un muñeco llamado Wilson, por la pelota que acompaña a Tom Hanks en la película Náufrago. La fuga fue sin violencia, de modo que no le significó un aumento en su condena.
Aboy siempre se declaró inocente del homicidio y denunció que plantaron pruebas para comprometerlo.