El fuego comenzó afuera, sobre la vereda, pero terminó convirtiéndose en una emergencia que dejó importantes daños en las instalaciones vinculadas con la Escuela de Policía de Cipolletti. Todo se desencadenó cuando una retroexcavadora trabajaba para retirar un viejo árbol del exterior y, durante las tareas, perforó un caño de gas que no figuraba en los planos. La pérdidas fueron considerables.
La secuencia tuvo un punto crítico desde el momento en que la máquina alcanzó la cañería subterránea. La presencia de ese conducto, que no estaba identificado en los planos disponibles, convirtió un trabajo de extracción de un árbol en una situación de riesgo. Con el gas fuera de control, el fuego se desató en el exterior y avanzó sobre las instalaciones cercanas.
Sin embargo, las consecuencias no quedaron limitadas a la vereda. El incendio afectó sectores del edificio y dejó daños que ahora deberán ser evaluados. La oficina de Psicología Social, donde funciona una dependencia policial, quedó entre los espacios alcanzados por la emergencia, en un episodio que puso en evidencia la dimensión que puede adquirir una intervención sobre el terreno cuando aparece una instalación que no estaba contemplada.
Afortunadamente no hubo heridos y todas las personas que se encontraban trabajando en el sector lograron ser evacuadas por el personal de bomberos.
Daños importantes en el edificio
Las imágenes posteriores al siniestro permiten dimensionar el impacto del fuego en las instalaciones. El escenario dejó sectores deteriorados y abrió interrogantes sobre el alcance de los daños, las condiciones en las que quedaron los espacios y las tareas necesarias para recuperarlos. La evaluación técnica será clave para establecer qué puede repararse y cuándo podrán retomarse las actividades con normalidad.
El dato de la cañería que no figuraba en los planos es uno de los puntos centrales de lo ocurrido. La perforación se produjo mientras se intentaba retirar un árbol antiguo, una tarea que terminó desencadenando una emergencia con consecuencias edilicias. Determinar por qué ese conducto no estaba registrado en la documentación disponible será importante para reconstruir con precisión las circunstancias del hecho.
Ese enorme galpón de Sáenz Peña y Fernández Oro es donde funcionó hace varias décadas el edificio anexo del hospital Pedro Moguillansky. Luego pasó en gran parte a la Policía, dónde funciona la Escuela de Suboficiales y también una porción más pequeña a la Facultad de Psicología de la Universidad del Comahue, que también debió ser evacuadas.
Resta establecer el alcance definitivo de los daños que sufrió la oficina de Psicología Social y qué intervenciones serán necesarias para recuperar el lugar.