La banda acusada de balear en la cabeza a una nena en Roca fue finalmente detenida tras un violento tiroteo con la Policía en Puerto Madryn, donde intentaron resistir a los tiros su captura. Ahora, los cuatro imputados enfrentan cargos en la Justicia chubutense, que ordenó la prisión preventiva mientras desde Río Negro solicitaron la extradición.
El operativo que terminó con la caída del grupo no fue casual. Según la reconstrucción oficial, todo comenzó con información precisa que manejaban los investigadores: los sospechosos, oriundos de Roca y con pedidos de captura, se escondían en la ciudad portuaria y se movían en un Volkswagen Gol. A partir de ese dato, la División Policial de Investigaciones montó una vigilancia sigilosa que permitió ubicarlos en la zona sur de Puerto Madryn, en inmediaciones de la calle Williams Davies.
Pero lo que parecía un procedimiento controlado terminó explotando en segundos. Cuando los efectivos decidieron intervenir, tras seguirlos hasta un descampado cercano al hotel Rayentray, uno de los delincuentes bajó del vehículo y abrió fuego directamente contra los policías. La respuesta fue inmediata: se desató un tiroteo feroz, con entre siete y diez disparos, en medio de la oscuridad y con escasa iluminación, un escenario ideal para el caos.
En ese contexto, la banda se desarmó. Tres de los sospechosos fueron reducidos en el lugar, mientras que un cuarto logró escapar hacia el descampado. Sin embargo, la fuga duró poco. Horas más tarde, tras un intenso rastrillaje, fue localizado y detenido durante la madrugada, cerrando así una cacería que mantuvo en vilo a la ciudad.
Al amanecer, la Policía de Chubut realizó un rastrillaje en la zona del tiroteo. Aunque el arma de fuego utilizada por la banda no fue encontrada, los investigadores dieron con un morraldescartado durante la huida. En el interior había un teléfono celular, cocaína lista para comercializar y una balanza de precisión.
Ahora bien, la historia no terminó con las detenciones. Ayer, la Justicia avanzó con la audiencia de control de detención, en la que los cuatro acusados, de entre 19 y 25 años, quedaron formalmente imputados. La jueza Stella Eizmendi dispuso un cuarto intermedio, por lo que la definición sobre su situación procesal se conocerá recién hoy cuando arriben los pedidos de captura desde Roca, aunque todos continúan tras las rejas.
En ese marco, la fiscalía fue contundente: pidió seis meses de prisión preventiva. El argumento es claro y difícil de discutir. No solo estaban prófugos por un hecho gravísimo en Roca, sino que además respondieron a tiros a la policía, poniendo en riesgo la vida de los efectivos. De hecho, uno de los uniformados salvó su vida de milagro: una bala le rozó la cabeza, a centímetros de una tragedia.
Asimismo, la imputación no se limita al enfrentamiento en Madryn. Los cuatro están en la mira por el ataque ocurrido a fines de febrero en Barrio Nuevo de Roca, donde más de cinco disparos impactaron contra una vivienda en la que se encontraban dos hermanas. Una de ellas, una nena de 11 años, recibió un tiro en la cabeza y sobrevivió de milagro, en un hecho que conmocionó a toda la región.
Por otro lado, hay elementos que agravan aún más el cuadro. Durante los operativos posteriores desarrollados el pasado viernes, se halló cocaína y marihuana, lo que abre la puerta a una conexión con el narcomenudeo y que el ataque, con sello narco, haya tenido que ver con una disputa por droga. Sin embargo, lo más inquietante es que las armas utilizadas en el ataque y en el tiroteo con la policía todavía no aparecieron, un dato que mantiene en alerta a los investigadores.
Finalmente, el expediente sigue creciendo. Se realizan pericias balísticas, toma de testimonios y nuevas medidas para reconstruir con precisión el recorrido de la banda. Mientras tanto, la expectativa está puesta en la resolución judicial que definirá si los acusados seguirán detenidos o si, en un giro polémico, podrían recuperar la libertad.