Una perra de raza San Bernardo lucha por sobrevivir en Bariloche luego de haber sido gravemente herida en un violento episodio vial. El conductor, que manejaba con alcohol en sangre, chocó e intentó escapar, dejando al animal con múltiples traumatismos y un cuadro crítico.
El horror ocurrió el pasado viernes y todavía genera indignación. En medio de un choque protagonizado por un conductor alcoholizado que intentó darse a la fuga, una perra quedó atrapada en la escena más cruda: golpes, dolor y abandono. Cuando finalmente fue rescatada, su estado era desesperante.
El procedimiento fue realizado por personal de la Comisaría 2ª, que intervino tras el siniestro y logró trasladar al animal al sector de caniles de Sanidad Animal. Sin embargo, lo que encontraron los profesionales al recibirla fue estremecedor: múltiples traumatismos, signos evidentes de sufrimiento extremo y uno de sus ojos seriamente comprometido, al punto de requerir atención urgente.
A partir de ese momento, comenzó una carrera contrarreloj. El equipo veterinario activó un tratamiento intensivo que se extendió durante todo el fin de semana largo y que aún continúa. Analgésicos, curaciones constantes, controles clínicos permanentes y seguimiento minuto a minuto forman parte de un operativo sanitario que busca revertir el daño provocado.
Pero además, no se trata solo de estabilizarla. Según los protocolos vigentes, se prevé avanzar con desparasitación, vacunación antirrábica y estudios específicos para descartar enfermedades infectocontagiosas. El objetivo es claro: darle una recuperación integral y una nueva oportunidad.
En paralelo, desde el área de Sanidad Animal no ocultaron el impacto del caso. Su director, Roque, destacó el compromiso del equipo y fue contundente sobre el futuro del animal: primero, salvarla; después, que la Justicia defina. La expectativa, sin embargo, es que pueda dejar atrás el sufrimiento y tener la vida que nunca debió perder.
Mientras tanto, el expediente ya avanzó. Este miércoles, el informe veterinario fue elevado a la comisaría, por lo que la situación de la perra quedó formalmente en manos de la Justicia, que deberá determinar los pasos a seguir en un caso que combina negligencia, violencia y abandono.