El fin de semana largo por el Día de la Memoria movilizó a más de 1.012.000 turistas en todo el país, que generaron un impacto económico directo de $231.084 millones en alimentos, bebidas, alojamiento, transporte, recreación y compras diversas, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). La conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar se convirtió en un eje central de las actividades culturales y de reflexión en distintas ciudades, mientras que Río Negro se consolidó como uno de los destinos más elegidos.
En comparación con 2025, el movimiento turístico creció un 48,8%, impulsado por la extensión del fin de semana y una mayor predisposición a realizar escapadas cortas. El gasto promedio diario fue de $103.793, un 7% menor al registrado en Carnaval, reflejando un perfil de viaje más austero y de cercanía, donde prevalecieron actividades culturales y conmemorativas de acceso gratuito. La estadía promedio fue de 2,2 noches, lo que muestra la fragmentación de los viajes y la elección de destinos próximos.
Río Negro como destino destacado
La provincia registró un alto nivel de ocupación y circulación turística, con propuestas diversificadas en cada región. Bariloche se posicionó entre los destinos más elegidos a nivel nacional, con una agenda que combinó naturaleza, gastronomía y actividades urbanas. La ciudad sumó atractivo con presentaciones musicales de artistas locales y el ciclo Teatro x la Identidad, que reforzó la oferta cultural vinculada a la memoria.
En la costa rionegrina, Viedma ofreció paseos por la costanera, actividades náuticas y circuitos culturales, mientras que El Cóndor atrajo visitantes con sus acantilados y la colonia de loros barranqueros. Más al sur, Las Grutas concentró turismo aventura y gastronomía, con excursiones 4x4, salidas a las Salinas del Gualicho y experiencias frente al mar. En San Antonio Oeste, en tanto, predominó un turismo más tranquilo, orientado al descanso y la gastronomía local.
Perfil del movimiento turístico
El fin de semana se caracterizó por un clima heterogéneo, con sol y temperaturas agradables en algunas regiones y lluvias en otras, especialmente en la Costa Atlántica. La agenda cultural y conmemorativa atravesó todo el país, con marchas, actividades artísticas y propuestas de reflexión. En Río Negro, la memoria se integró a la oferta turística, consolidando un perfil de viaje donde primaron las experiencias antes que el consumo intensivo.
La presencia de turistas internacionales sorprendió en varios destinos, aportando dinamismo en centros urbanos y polos consolidados como Bariloche. En términos cualitativos, se consolidó un turismo distribuido territorialmente, sin grandes concentraciones, pero con fuerte actividad en espacios gastronómicos, ferias y actividades nocturnas.
Con este movimiento, Río Negro reafirmó su lugar como destino clave en la Patagonia, ofreciendo diversidad de propuestas y sumando la memoria como parte de su identidad cultural y turística.