El joven de 19 años que se atrincheró con una carabina en la casa de su ex pareja fue acusado por una serie de graves delitos y continuará detenido con prisión preventiva. En la audiencia de formulación de cargos, la Fiscalía reconstruyó una escalada de violencia que comenzó horas antes del ataque con 28 amenazas telefónicas, siguió con el ingreso por la fuerza a la vivienda y terminó con disparos intimidatorios hasta que el Grupo Especial COER logró reducirlo.
La acusación reveló detalles que hasta ahora no se conocían. Según expuso la fiscal del caso, Analía Álvarez, el acusado salió de Río Colorado con el objetivo de encontrar a su ex pareja. Entre las 3 y las 9 de la mañana la llamó unas 28 veces. No fueron simples intentos de comunicación. En cada contacto, aseguró la representante del Ministerio Público, la amenazó con matarla, advirtió que atacaría a su familia y anticipó que provocaría destrozos en la vivienda.
Mientras tanto, la joven entendió que las amenazas podían concretarse y decidió denunciar la situación en la Comisaría de la Familia de Choele Choel. Apenas regresó a su casa, el agresor llegó al lugar, rompió un vidrio para ingresar y comenzó un violento forcejeo con ella. Su madre y un vecino intentaron intervenir para ayudarla, hasta que ambas mujeres consiguieron escapar y refugiarse fuera de la vivienda.
Lejos de terminar allí, la situación escaló todavía más. El acusado se encerró dentro de la casa de la familia de la víctima, tomó una carabina calibre 30-30 y comenzó a mantener una actitud cada vez más intimidatoria. De acuerdo con la reconstrucción presentada por la Fiscalía, efectuó varios disparos y convirtió el inmueble en el escenario de un extenso operativo policial que mantuvo en alerta a todo el barrio durante gran parte del día.
Uno de los datos más impactantes de la audiencia fue la explicación sobre el desenlace del procedimiento. La fiscal sostuvo que el momento decisivo llegó cuando el arma presentó una falla. Esa circunstancia permitió que el Grupo Especial COER irrumpiera en la vivienda, redujera al joven y terminara con un episodio que, según la acusación, pudo haber tenido consecuencias mucho más graves.
Además, durante la audiencia se conoció que la Oficina de Atención a la Víctima evaluó el caso como de altísimo riesgo de vida para la joven. La Fiscalía remarcó que el acusado no actuó impulsivamente, sino que desarrolló una conducta progresiva: anunció que viajaría para encontrarla, le enviaba mensajes y fotografías mientras se acercaba a Choele Choel y finalmente concretó las amenazas al irrumpir en la vivienda.
Con ese escenario, el Ministerio Público Fiscal pidió que el imputado permaneciera detenido por considerar que existían riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación. La defensa intentó que se aplicaran medidas menos severas, al sostener que el joven tenía arraigo familiar y podía iniciar un tratamiento psicológico, pero esos argumentos no convencieron al juez.
Finalmente, el magistrado Roberto Gaviña tuvo por formulados los cargos en los términos planteados por la Fiscalía y ordenó que el acusado continúe con prisión preventiva. También dispuso una prohibición de acercamiento y de cualquier tipo de contacto con la víctima, mientras la investigación avanza sobre uno de los episodios de violencia de género más graves registrados en Choele Choel en los últimos tiempos.