Francisco Waldemar Reddy fue condenado este lunes a prisión perpetua por el triple crimen ocurrido en un establecimiento rural de Chascomús, provincia de Buenos Aires. El Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Dolores lo encontró responsable de los homicidios de Diego Reddy, María Eugenia Suárez e Ignacio Reddy.
Los asesinatos ocurrieron entre las 18 y las 19.30 del 29 de diciembre de 2023. Según la reconstrucción judicial, Reddy atacó primero a su madrastra, luego a su hermanastro y finalmente a su padre. El expediente vinculó el crimen con maniobras económicas y la venta clandestina de ganado.
El fallo fue dictado por los jueces María Claudia Castro, Christian Rabaia y Juan Paulo Gardinetti. La sentencia adoptó la calificación de homicidio agravado por alevosía, homicidio simple y homicidio agravado por el vínculo.
La Justicia condenó a Reddy por los tres asesinatos
El tribunal consideró acreditada la responsabilidad penal de Reddy por la muerte de tres integrantes de su familia.
Las víctimas fueron:
- Diego Adolfo Reddy, de 44 años, padre del condenado.
- María Eugenia Suárez, de 47 años, pareja de Diego Reddy y madrastra de Francisco.
- Ignacio Leonel Reddy, de 11 años, hermanastro del acusado.
La sentencia impuso la pena de prisión perpetua, luego de que durante el juicio el fiscal Juan Manuel Dávila solicitara la máxima condena y la defensa reclamara la absolución.
El fallo puso fin al proceso oral por una causa que comenzó a investigarse a fines de 2023 y que tuvo a Reddy como único acusado.
El móvil económico aparece detrás de la masacre
Uno de los elementos centrales de la investigación fue la actividad económica que Reddy realizó en los días previos al crimen.
El 28 de diciembre de 2023, un día antes de los homicidios, vendió 20 vacas de cría Aberdeen Angus que pertenecían a su padre. La operación se realizó a espaldas de Diego Reddy y por aproximadamente $3,4 millones.
Al día siguiente, Reddy concretó además una operación para adquirir una Chevrolet S10 modelo 2008. En el intercambio incluyó un Suzuki Fun y se comprometió a entregar cinco vacas que finalmente no fueron entregadas.
La sucesión de operaciones fue considerada por los investigadores como un elemento relevante para establecer el posible móvil económico del crimen. La hipótesis fiscal sostenía que Reddy buscaba obtener dinero y evitar que su padre descubriera las maniobras realizadas con el ganado.
Cómo ocurrió el triple crimen
La reconstrucción del caso estableció que los asesinatos se produjeron durante un lapso de aproximadamente una hora y media.
La primera víctima fue María Eugenia Suárez, quien se encontraba cocinando en la vivienda destinada a los caseros de la estancia Los Pinos. Según la investigación, fue atacada por la espalda con un rifle calibre .22.
Después, Reddy se dirigió hacia un galpón donde estaba su hermanastro Ignacio. El niño recibió un disparo y sufrió graves golpes. Fue trasladado al Hospital San Vicente de Paul, donde murió.
Finalmente, el acusado atacó a su padre, Diego Reddy, quien intentó escapar del lugar. Su cuerpo fue encontrado el 31 de diciembre entre pastizales.
La falsa coartada que intentó construir después
Tras los asesinatos, Reddy habría intentado instalar la hipótesis de un secuestro extorsivo.
De acuerdo con la investigación, pidió a un compañero de la Policía Bonaerense que interviniera para que otra agente lo llamara utilizando una voz masculina y le reclamara dinero. La intención habría sido simular que Diego Reddy estaba secuestrado y desviar la atención de los investigadores.
La maniobra terminó convirtiéndose en uno de los elementos utilizados para reconstruir el comportamiento del acusado después de los homicidios.
El expediente también incorporó mensajes y testimonios vinculados con ese pedido de dinero.
Las pruebas que fueron determinantes para la condena
La investigación reunió distintos elementos que vincularon a Reddy con los asesinatos.
Entre las pruebas consideradas estuvieron las cámaras de seguridad, el arma secuestrada en el vehículo utilizado por el acusado y el resultado positivo del dermotest realizado sobre sus manos y brazos.
Además, una pericia determinó que la carabina calibre .22 secuestrada había sido utilizada en los asesinatos.
La combinación de evidencia balística, registros de imágenes, pericias y testimonios permitió sostener la acusación durante el juicio.
El caso pasó de una sospecha económica a una condena
Cuando Reddy fue detenido, a comienzos de enero de 2024, la investigación todavía buscaba determinar qué había ocurrido y cuál podía ser el móvil.
Con el avance del expediente aparecieron las operaciones con el ganado, la compra de la camioneta y el intento de construir una falsa historia de secuestro.
El fiscal que investigó inicialmente la causa, Jonatan Robert, había señalado durante la etapa de instrucción que el móvil podía estar relacionado con una cuestión económica y con la necesidad de ocultar la venta de animales pertenecientes a su padre.
Más de dos años después de los asesinatos, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Dolores transformó aquella hipótesis investigativa en una sentencia condenatoria.