Una fuerte alarma se encendió en Río Negro después de que decenas de vecinos del Alto Valle comenzaran a recibir correos electrónicos falsos que simulaban provenir de un supuesto juzgado federal de familia. Los mensajes, cargados de datos judiciales y links sospechosos, provocaron preocupación y una catarata de consultas al Poder Judicial ante el temor de estar involucrados en causas judiciales inexistentes.
Según se informó oficialmente, durante esta semana muchas personas de distintas localidades recibieron mails donde aparecían números de expediente, datos de legajos y supuesta documentación judicial para descargar. Sin embargo, detrás de esa apariencia formal se escondía una maniobra fraudulenta destinada a engañar a las víctimas y obtener información confidencial.
Además, uno de los detalles que terminó encendiendo las alarmas fue la dirección desde donde partían los mensajes. Las cuentas utilizadas no tenían ninguna relación con los dominios oficiales del Poder Judicial de Río Negro y presentaban terminaciones extrañas que rápidamente despertaron sospechas entre quienes recibieron las notificaciones falsas.
Frente a esta situación, desde el Poder Judicial remarcaron que las vías oficiales de notificación funcionan únicamente a través de oficiales de justicia, comunicaciones telefónicas vinculadas a trámites ya iniciados, como mediaciones o actuaciones de defensorías públicas, o mediante domicilio electrónico para quienes realizaron previamente ese procedimiento de adhesión.
Detrás de esta modalidad aparece el conocido “phishing”, una técnica utilizada por delincuentes informáticos para hacerse pasar por organismos oficiales, bancos o empresas con el objetivo de robar datos personales, contraseñas o información bancaria. En muchos casos, las víctimas ingresan a páginas falsas creyendo que son sitios oficiales y terminan entregando información sensible sin darse cuenta.
Por eso, las autoridades recomendaron extremar los cuidados y no ingresar nunca a enlaces enviados por correo electrónico. También aconsejaron revisar cuidadosamente el remitente, desconfiar de mensajes con tono urgente o amenazas .