Lo dejó para que se lo arreglaran y terminó encontrándolo casi tres semanas después circulando por las calles de Roca. La historia del Ford Focus que un hombre había confiado a un mecánico conocido para una reparación dio un vuelco cuando su propio dueño lo reconoció mientras trabajaba como Uber y descubrió que el vehículo había terminado en manos de otra persona tras una venta fraudulenta.
El auto, un Ford Focus dorado había quedado en poder de un mecánico el 2 de septiembre. Su propietario, se había ido a Las Grutas y dejó el vehículo con la idea de que fuera reparado en su ausencia. Cuando regresó, comenzó a preguntar qué había pasado con el rodado. Según denunció, el propietario del taller le respondía que lo tenía en la casa de un amigo por falta de espacio.
Pero ayer, alrededor de las 20, el dueño del vehículo tuvo una sorpresa difícil de imaginar. Mientras trabajaba como conductor de Uber en otro auto, circulaba por la zona de San Juan y Canal Grande cuando vio pasar su propio Ford Focus. No era una confusión: al volante estaba otra persona.
El conductor de 47 años no tuvo reparos en contarle al verdadero dueño que lo había comprado. Ambos coincidieron en el nombre de la persona que lo entregó, el mecánico. Y su versión agregó una pieza todavía más llamativa a la historia. Según declaró posteriormente en la Comisaría 21°, el 10 de septiembre había ido hasta el taller para comprar el vehículo. Aseguró que entregó su motocicleta y otros $2.500.000 en efectivo, y que se retiró del lugar manejando el Focus y con la cédula del auto como único documento.
Así, apenas ocho días después de que el dueñpo lo dejara para una reparación, el vehículo cambió de manos. La investigación deberá establecer ahora quién esta autorizado para disponer del auto y qué sabía cada uno de los involucrados sobre su verdadero propietario.
El encuentro entre el dueño real y el comprador terminó con ambos en el domicilio del mecánico. Allí se produjo una fuerte discusión y el propietario denunció haber sido agredido y amenazado de muerte por la persona en la que confió para la reparación. Poco después, la situación pasó definitivamente al ámbito judicial.
Con conocimiento de la denuncia realizada en la Comisaría 31°, la Fiscalía dispuso que el nuevo dueño entregara el vehículo para su secuestro. El hombre accedió y, alrededor de las 11 de hoy, efectivos de la Comisaría 21° concretaron el procedimiento. El Ford Focus quedó entonces bajo resguardo policial y a disposición de la Justicia. Ahora resta reconstruir cómo salió del lugar donde su propietario lo había dejado, quién concretó la operación y bajo qué condiciones se realizó una venta por la que, según el comprador, entregó una moto y $2.500.000.