Noche de miedo: tiros, gritos y corridas
La escena se repitió con una intensidad que alarmó a todo el barrio Cuenca XV, en el oeste profundo de la capital neuquina. Cerca de las 21 del jueves, en la zona de Ahumada y Poliansky, comenzaron los llamados desesperados a la Policía por disturbios que rápidamente escalaron.
Cuando los móviles llegaron, el panorama era caótico: personas enfrentadas, proyectiles volando y detonaciones que obligaban a resguardarse. No se trataba de un hecho aislado, sino de un conflicto que ya tenía antecedentes y que volvió a estallar con violencia.
“El personal se hizo presente en el sector desde la Comisaría 18”, explicó el comisario inspector Mario Galeano, coordinador operativo de Zona Norte.
Dos bandos, una misma familia y un conflicto que no se apaga
Según detalló Galeano, las primeras intervenciones dejaron en claro que no eran grupos al azar.
“Las primeras intervenciones dan cuenta de dos grupos bien marcados de personas, que son dos partes de una misma familia, pero con relación antagónica y difícil, con mucho conflicto”, contextualizó el comisario.
Detrás de esa disputa hay un trasfondo más profundo. Según trascendió, todo apunta a una pelea por el control de la venta de droga en el barrio, una actividad que, según los propios vecinos, se volvió imposible de ignorar.
En el barrio todos saben que se trata de un hombre y una mujer, hermanos entre si, que se pelean por controlar el territorio, en el marco de la venta de drogas. Los diferentes sectores son disputa en el negocio del narcotráfico, y los vecinos quedan de rehenes. De hecho, según pudo saber este medio, hay una denuncia de la mujer hacia su familiar, y anteriormente se generaron disturbios parecidos a lo que aconteció este jueves.
El temor, sin embargo, pesa más que las denuncias.
“El temor de los vecinos es obvio, es algo que callen a gritos”, advirtió el comisario.
La intervención en medio del caos
Con la situación fuera de control, efectivos de la Comisaría 18 y de la Comisaría 16 avanzaron para frenar la violencia. En ese contexto, demoraron a tres personas: dos adultos y un menor de 17 años que fue puesto a disposición de la Comisaría del Menor. Con la situación ya controlada, pidieron refuerzos al Departamento de Seguridad Metropolitana.
El accionar no estuvo exento de tensión.
“Nosotros llegamos en medio del desorden, y si hay personas disparando, golpeándose con fierros y tirándose piedras, no podemos preguntar en ese contexto quién es bueno y quién es malo, como Policía tengo que hacer cesar esa actitud, es nuestra misión como institución, que es mantener la paz social”, sostuvo Galeano.
A pesar de la gravedad del episodio, no hubo heridos ni móviles dañados, y tampoco fue necesaria la intervención del SIEN.
Vainas de 9 milímetros y un arma improvisada
Con la zona ya controlada, la madrugada permitió dimensionar lo ocurrido. Los efectivos hallaron seis vainas servidas de calibre 9 milímetros, dispersas en distintos puntos del lugar.
Además, encontraron parte de un caño de gas que podría haber sido utilizado como arma de fabricación casera, denominadas "tumberas".
“Ubicamos seis vainas en el sector, dispersas en distintos lugares, de lo que sería 9 milímetros. Hubo piedrazos, palazos y disparos”, precisó el comisario.
Lo que viene: investigación y posibles allanamientos
El operativo no terminó con las detenciones. Con refuerzos del Departamento de Seguridad Metropolitana, la Policía avanzó en las primeras diligencias judiciales y ahora espera nuevas órdenes de la Fiscalía.
“Ya estamos con las actuaciones judiciales y esperando diligencias de Fiscalía, para que personal de la Brigada y de la Comisaría sigua realizando diligencias, y para que resuelvan si las personas quedan en libertad o continúan demoradas”, explicó Galeano.
El trabajo de campo recién comienza: levantar testimonios, analizar cámaras y reconstruir lo sucedido en un barrio donde el conflicto lleva tiempo y amenaza con repetirse.
Mientras tanto, la presencia policial se mantiene como un factor clave en un escenario que, por momentos, parece desbordarse, pero donde cada intervención evita que la violencia escale aún más.