Lo que comenzó con un pedido de atención veterinaria durante la madrugada del sábado terminó con un profesional fuera de su casa, sin asistir a su lugar de trabajo y esperando que avance una investigación judicial.
Luciano Becerro, médico veterinario de Centenario, denunció haber recibido amenazas después de un altercado con un hombre que buscaba atención para su mascota. Desde entonces, decidió refugiarse junto a su familia y dejar la atención diaria en su veterinaria por temor a que las intimidaciones se concreten.
"Estoy refugiado con mi familia. Por el momento no estoy yendo a la veterinaria, mi socio si está trabajando", contó en una entrevista con AM550, durante el programa "La mañana es de la primera".
Todo comenzó de madrugada
Según relató Becerro, la situación se inició entre las cinco y las seis de la mañana del sábado, cuando un hombre llegó hasta la veterinaria buscando atención para su perra.
El consultorio no presta servicio las 24 horas y el profesional vive en un departamento ubicado sobre el local comercial.
"Esta persona estaba buscando atención veterinaria un sábado a la madrugada, entre las 5 y 6 de la mañana. Estaba en la veterinaria, abajo, yo vivo arriba de la veterinaria, en un departamento", explicó.
Mientras él dormía, un vecino lo llamó para advertirle lo que estaba ocurriendo.
"El vecino me dice que un muchacho alterado había estado golpeando buscando atención para su perrita", continuó el relato.
Según el veterinario, el hombre incluso intentó ingresar al edificio donde vive.
"Le había pedido que lo deje pasar al edificio. Él le pidió que lo deje entrar porque en teoría me conocía, que sabía dónde vivía y quería ir a golpear la puerta a mi casa. No es cierto, yo no sé quién es esta persona, la vi por primera vez en mi vida el sábado", afirmó.
El paciente podía esperar y la discusión escaló
Cuando abrió la veterinaria a las nueve de la mañana, Becerro respondió los mensajes que había recibido y hasta le facilitó contactos de otros colegas porque el hombre necesitaba atención antes del horario de apertura.
Más tarde, el cliente regresó al consultorio con su mascota.
El veterinario explicó que en ese momento ya estaba atendiendo a otras personas y que, tras revisar al animal, concluyó que no se trataba de una urgencia inmediata.
"Podía esperar porque no era de vida o muerte. Le pido si me podía esperar afuera porque es re chiquita la veterinaria", recordó.
Según su relato, fue entonces cuando la situación cambió.
"Él reacciona diciendo que por qué lo echaba, que le estaba hablando mal y que le estaba faltando el respeto. Cierro la puerta del consultorio y hago como que llamo a la Policía porque la situación se estaba yendo de las manos. Vienen dos personas que estaban con él y se lo llevan a los tirones", mencionó.
Los mensajes continuaron y aparecieron las amenazas
El conflicto no terminó cuando el hombre se retiró del consultorio.
Ese mismo sábado recibió mensajes cuestionando la atención brindada, aunque decidió no responder para evitar que la situación empeorara.
Al día siguiente comenzaron nuevos contactos desde otros números telefónicos consultando por una medicación que la veterinaria no comercializa.
Becerro contó que una persona se presentó personalmente para pedir ese mismo medicamento y que logró vincular ese episodio con el conflicto del día anterior.
"Asocio esto con el mensaje, y veo la cara de la persona, y casualmente está con este chico que escribió el sábado. Encuentro relación con los hechos", sostuvo.
Poco después, llegaron los mensajes que motivaron la denuncia.
"Ahí es cuando me dice que sabía dónde vivía, que no me iba a salvar ni la Policía y que me iba a romper todo", relató.
La denuncia y la decisión de abandonar su casa
Frente a esa situación, el lunes decidió acudir a la Comisaría Quinta de Centenario para formalizar la denuncia.
También resolvió dejar de concurrir a la veterinaria y alejarse de su domicilio mientras avanza la causa.
"El lunes fui a hacer la denuncia y tomé la decisión de no estar en la veterinaria", explicó.
El profesional también aseguró que aparecieron publicaciones en redes sociales que considera vinculadas con la persona denunciada.
"Estaba viendo comentarios y hay una persona que a través de un nombre que no es real dice que cuente la historia bien como fue. Creo que es él, porque tiene lujo de detalles", manifestó.
Aunque la otra persona niega haberlo amenazado de muerte, Becerro sostiene que no puede minimizar lo ocurrido.
"Él dice que no me amenazó de muerte. Yo no sé qué puede pasar y no me voy a quedar en mi casa esperando a ver si me viene a romper todo o no", expresó.
La causa quedó en manos de la Justicia, que deberá reconstruir lo ocurrido, analizar las pruebas incorporadas y determinar las responsabilidades correspondientes mientras el veterinario permanece alejado de su vivienda y de su lugar de trabajo.