La entradera que terminó con un delincuente muerto dejó de ser un intento de robo para los investigadores. Con el paso de las horas aparecieron nuevos elementos que modificaron el enfoque de la pesquisa. La identificación de Franco Nicolás Padilla, revelada en exclusiva por Mejor Informado, sumada a la reconstrucción del tiroteo y a la mecánica de la fuga, abrió interrogantes que todavía no tienen respuesta y que podrían cambiar por completo la historia.
Mientras los peritos incorporan nuevas pruebas, una de las situaciones que más llama la atención es la reacción del joven de 21 años, de apellido Zárate, quien contaba con autorización legal para portar un arma, como aclaró su abogado.
Según la información reunida en la causa, al escuchar ruidos durante la madrugada, en pocos segundos, el joven se levantó de la cama, tomó una pistola calibre 9 milímetros que estaba cargada y enfrentó a los intrusos. Precisamente esa secuencia es una de las que ahora intentan establecer con precisión para determinar cómo se desarrolló esa reacción rapidísima.
Dos disparos en el tórax
Pero hay otro dato que empezó a cobrar especial importancia. De acuerdo con la información incorporada al expediente de manera extra oficial, porque la autopsia se realizará esta mañana, Franco Nicolás Padilla presentaba a simple vista dos heridas de arma de fuego: un proyectil ingresó por el pecho y salió por la espalda, mientras que el otro impactó en uno de los laterales del tórax.
El cuerpo fue encontrado boca abajo en la parte trasera del Toyota Corolla utilizado por la banda para escapar, una escena que ahora forma parte de la reconstrucción pericial de los hechos.
También se estudia dónde fue encontrado el Corolla abandonado. En la colectora norte de la autopista de la Ruta 22 en uno de los accesos a Fernández Oro. Un investigador confíó en estricta confidencialidad, que todo indica que el resto de la banda cambio de vehículo en ese sector y regresaron hacia Cipolletti y Neuquén.
Además, se busca a un segundo delincuente herido. La reacción extremadamente rápida de Zárate le permitió balearlo en una pierna y no hay datos aún de quienes acompañaban a Padilla en el golpe de la calle Lago Guillermo.
¿Fue un asalto?
A medida que avanza la investigación, también crecen las dudas sobre el verdadero móvil del ataque. Fuentes vinculadas al caso indicaron que la hipótesis del robo perdió fuerza como única explicación y comenzaron a analizarse posibles conflictos previos relacionados con personas vinculadas al mercado de la compra y venta de camionetas.
En ese contexto, los investigadores revisan otros episodios ocurridos en Neuquén y Cipolletti, entre ellos incendios de vehículos y ataques que podrían presentar puntos de contacto, aunque por el momento no existe una conclusión definitiva.
Además, la logística del golpe continúa generando preguntas. Los delincuentes llegaron en un Toyota Corolla sin patente visible, actuaron coordinadamente y escaparon con uno de sus integrantes gravemente herido en el asiento trasero.
Esa secuencia, sumada al perfil del propio Padilla, condenado anteriormente en otra causa penal en Neuquén, alimenta las sospechas de que el objetivo del grupo podría haber ido más allá de una entradera al azar. Una línea de investigación es una posible venganza y un conocimiento previo de la banda a las víctimas..
Por ahora no hay conclusiones cerradas, pero sí una certeza: el expediente ya no se limita a investigar un robo frustrado. Las nuevas pruebas obligaron a los investigadores a mirar el caso desde otra perspectiva y las próximas medidas podrían ser decisivas para revelar qué se escondía detrás de una de las noches más violentas que vivió Cipolletti.