Cinco minutos. Ese fue el tiempo que transcurrió desde que el Toyota Corolla estacionó sobre Lago Guilllelmo y dejó a cuatro delincuentes frente a una vivienda del barrio Rincón Lindo hasta que el mismo auto regresó para rescatar a uno de ellos, gravemente herido, y escapar del lugar. La secuencia terminó minutos más tarde con un integrante de la banda muerto dentro del vehículo y una investigación que busca dar con los otros asaltantes.
En un video que tienen los investigadores, quedó claro que eran las 5:45 de la madrugada cuando el Corolla color champagne frenó en la esquina de la casa elegida para el golpe. Cuatro hombres descendieron del vehículo con movimientos rápidos y coordinados. En lugar de quedarse esperando, el conductor sacó el auto de la escena, una maniobra que, para los investigadores, formaba parte del plan para no llamar la atención en las inmediaciones del domicilio.
Mientras tanto, la banda se dividió. Dos hombres permanecieron en el exterior y otros dos avanzaron hacia el interior de la vivienda. Presuntamente los delincuentes lograron inhibir el sistema de cámaras y alarmas antes de ingresar. Todo indica que conocían la propiedad y que el golpe había sido preparado con anticipación.
Pero el plan comenzó a derrumbarse apenas cruzaron la puerta. Uno de los intrusos ingresó primero al dormitorio donde descansaba la mujer de la casa y luego se dirigió hacia la habitación del hijo. Allí ocurrió el momento que cambió por completo el desenlace del asalto.
Al escuchar ruidos extraños, el hombre tomó una pistola calibre 9 milímetros que posee con autorización legal. Cuando se encontró frente a frente con uno de los delincuentes dentro de su dormitorio, abrió fuego. En segundos, el silencio de la madrugada fue reemplazado por disparos que sorprendieron a los vecinos y obligó a la banda a abandonar el robo antes de completar su objetivo.
A las 5:47, apenas dos minutos después del inicio del golpe, dos de los delincuentes salieron corriendo de la vivienda mientras en el interior se encendían las luces. La fuga ya era desesperada. Sin embargo, todavía faltaba la escena más dramática de toda la secuencia.
Un minuto más tarde apareció un tercer integrante de la banda. Caminó como pudo hasta la esquina donde el Corolla había detenido su marcha minutos antes, pero las heridas ya no le permitieron seguir. Cayó sobre la calle mientras uno de sus cómplices escapaba sin detenerse. Durante algunos instantes quedó completamente solo, tendido en plena calle.
A las 5:50 ocurrió la última maniobra del grupo. El mismo Toyota Corolla regresó al punto donde había dejado a los delincuentes. Sus ocupantes cargaron al hombre herido en el asiento trasero y emprendieron la fuga definitiva. Todo había ocurrido en apenas cinco minutos.
Sin embargo, el escape tampoco terminó como lo habían imaginado. Poco después, el Corolla fue encontrado abandonado cerca del acceso a Fernández Oro con un hombre muerto en su interior. El vehículo no tenía chapas patentes y ahora forma parte de una investigación que busca reconstruir cada movimiento de la banda y localizar a los sospechosos que lograron desaparecer tras una madrugada marcada por el fuego cruzado y un desenlace que nadie había previsto.