Ante el hallazgo de droga escondida en la enfermería de la cárcel de Cipolletti, en lo que trascendió como una red que manejaba un mercado negro dentro del establecimiento penitenciario, el secretario de Justicia de Río Negro, Manuel Casariego, aportó detalles que relativizan muchísimo las versiones. Reconoció que se trató de un preso de confianza, al que se le encontró unos 150 gramos de marihuana, 7 de cocaína y cerca de 150 atados de cigarrillos, y lo encuadró como un hallazgo de rutina que las propias autoridades denunciaron ante la fiscalía federal.
Las primeras informaciones, que trascendieron del ámbito judicial, daban cuenta de una red que incluso también comercializaba indumentaria deportiva y zapatillas a estrenar. Como también que se halló marihuana, cocaína y psicofármacos, que tiene un alto valor murallas adentro entre la población privada de la libertad.
Según explicó Casariego, el hombre llevaba “un envoltorio con marihuana y otro envoltorio con cocaína”. Pero el hallazgo no terminó ahí. Cuando los agentes profundizaron la revisión en el área de enfermería, donde colaboraba este interno de confianza, aparecieron más estupefacientes y una cantidad de cigarrillos que encendió todas las alarmas dentro del penal.
En la enfermería "se pudo constatarque había algo más de marihuana, algo más de cocaína y alrededor de unos 150 atados de cigarrillos", detalló el funcionario provincial. Esto derivó en una denuncia en la fiscalía y el fiscal Matías Zanona encabezó un operativo dentro del Establecimiento de Ejecución Penal 5, con la sospecha de un escenario mucho más complejo, vinculado al posible movimiento ilegal de drogas, cigarrillos y otros elementos prohibidos dentro del penal.
"No se trata de una red de drogas ni de otros elementos”, afirmó de manera tajante. De todas maneras, confirmó que "a partir de esto se abre una investigación tanto de la Fiscalía Federal como del Servicio Penitenciario para encontrar responsabilidades acerca de por qué estaban esos elementos ahí”, sostuvo.
En cuanto a las cantidades, evitó brindar precisiones, porque la causa forma parte de una investigación judicial, pero remarcó que "son cantidades que se pueden trasladar ocultas en algún lugar del cuerpo y pasar en las requisas, menos los cigarrillos que es lo más llamativo”, admitió.
Además, Casariego dejó abierta la puerta a posibles sanciones contra empleados penitenciarios en caso de comprobarse algún tipo de complicidad o negligencia. “Si hay algún empleado del servicio penitenciario implicado, pagará las consecuencias tanto penales como administrativas”, advirtió.