La investigación por el crimen de Diego Nicolás Gutiérrez, el joven de 19 años asesinado a tiros en Roca, sumó cuatro allanamientos. Aunque no lograron dar con el principal sospechoso, en una de las viviendas encontraron un arma de fuego. Ahora será peritada para saber si es la utilizada para en el hecho.
Los procedimientos se realizaron durante el fin de semana en distintos puntos de la zona norte de Roca. La orden judicial apuntó a buscar elementos que pudieran ayudar a reconstruir el homicidio y, sobre todo, aportar pruebas para avanzar contra la persona que ya fue individualizada por los investigadores.
En ese contexto apareció un arma. También fueron secuestradas municiones calibre 22, por lo que ahora deberán realizarse las pericias correspondientes para determinar si existe alguna vinculación entre ese armamento y los disparos que terminaron con la vida de Gutiérrez.
Pero hay una cuestión clave: hasta el momento nadie puede afirmar que el arma encontrada sea la utilizada para cometer el homicidio. Esa respuesta dependerá de los análisis balísticos y de la comparación con los elementos recolectados durante la investigación del crimen.
Además del arma y la cartuchería, los investigadores fueron detrás de otros elementos considerados importantes para la causa. Entre ellos estuvieron prendas de vestir, 7 teléfonos celulares y otros objetos que podrían aportar información sobre lo ocurrido antes, durante o después del ataque.
Por otra parte, en uno de los domicilios apareció droga fraccionada en pequeñas cantidades. El hallazgo derivó en la intervención del personal policial especializado en Toxicomanía, que quedó a cargo de las actuaciones relacionadas con la droga.
Sin embargo, ese descubrimiento aparece por ahora como una investigación paralela y no existe información que permita afirmar que las sustancias encontradas tengan relación con el asesinato de Gutiérrez.
Mientras tanto, el dato que mantiene en vilo a los investigadores es otro. La causa ya tiene un sospechoso individualizado. Es decir, los investigadores lograron poner nombre y apellido a una de las personas sobre las que ahora concentran sus esfuerzos, pero todavía no pudieron encontrarlo.