La investigación por el asesinato del arquitecto Rodolfo Augusto Bassi, de 61 años, tuvo un giro decisivo a partir de un detalle que llamó la atención de su familia. Un mensaje de WhatsApp con errores de escritura y datos que no coincidían con la rutina de la víctima despertó las sospechas de su esposa y terminó siendo el primer indicio de un crimen que conmociona a la ciudad de Paraná.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Fiscalía, Bassi había informado a su pareja que el martes 1 de septiembre estaría realizando trabajos en un departamento ubicado sobre calle Churruarín al 1800. Con el paso de las horas y ante la falta de respuestas, la mujer comenzó a buscarlo en distintos inmuebles donde solía trabajar, aunque no logró encontrarlo.
Mensajes que no llegaban y una respuesta mal escrita
Al día siguiente, los mensajes enviados por la familia aparecieron como recibidos. La situación generó alivio momentáneo, pero rápidamente volvió a despertar preocupación. La respuesta que llegó desde el teléfono del arquitecto decía: “Hola, estoy bolviendo de Rosario, Moni. Nos hablamos”.
El error ortográfico en la palabra “volviendo”, escrito con “b”, y la referencia a un viaje a Rosario que nunca había realizado hicieron sospechar a la mujer de que alguien más estaba utilizando el celular de su esposo. Inmediatamente radicó la denuncia por desaparición ante la Policía de Entre Ríos.
La denuncia activó un operativo de búsqueda que derivó en el hallazgo del cuerpo del arquitecto dentro del departamento donde había estado trabajando. Según informaron fuentes judiciales, la víctima fue encontrada atada con alambres y presentaba graves lesiones.
La autopsia preliminar determinó que Bassi recibió tres golpes en la cabeza con un objeto contundente que le provocaron una fractura de cráneo. Además, los forenses detectaron heridas compatibles con un elemento cortopunzante. Los peritos estimaron que el homicidio ocurrió durante la tarde del mismo martes.
Cámaras de seguridad, una moto vendida y una fuga frustrada: las claves para identificar a los acusados
La causa quedó a cargo del fiscal Juan Manuel Pereyra, quien ordenó una serie de medidas para reconstruir los movimientos de las últimas horas de Bassi. Entre ellas, el análisis de cámaras de seguridad y la toma de testimonios.
Las filmaciones permitieron detectar a dos hombres saliendo del inmueble donde posteriormente fue hallado el cuerpo. Los investigadores establecieron que ambos trabajaban como albañiles y que uno de ellos era conocido por el apodo de “Toco”.
Otra grabación resultó determinante. Horas después del crimen, una cámara registró a uno de los sospechosos llegando a la vivienda de Bassi a bordo de una motocicleta Yamaha XTZ 125 que pertenecía al arquitecto asesinado. Según la hipótesis fiscal, ese vehículo fue robado tras el asesinato y posteriormente vendido por una suma muy inferior a su valor de mercado.
Cuando el comprador tomó conocimiento del homicidio, decidió presentarse ante la Policía de Entre Ríos y aportó datos que permitieron identificar a Claudio Ramón Inofre, de 52 años.
El segundo acusado, Carlos Gastón Aguilar, de 49 años, fue identificado a partir de otras líneas investigativas vinculadas con propiedades del arquitecto y testimonios recabados durante los procedimientos policiales.
Las medidas solicitadas por el Fiscal
Con las pruebas reunidas, la Fiscalía solicitó allanamientos y órdenes de detención. Inofre fue capturado en la localidad de Federal cuando se disponía a viajar hacia Misiones, mientras que Aguilar fue arrestado durante un operativo realizado en el barrio El Perejil.
Durante los procedimientos, los investigadores secuestraron una tablet que pertenecería a la víctima, documentación personal, prendas de vestir y otros elementos considerados de interés para la causa.
La imputación y la principal hipótesis judicial
Tras las detenciones, ambos sospechosos fueron imputados por el delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y criminis causae. Durante la audiencia judicial se negaron a declarar.
La Justicia entrerriana dispuso 60 días de prisión preventiva para los acusados, quienes permanecen alojados en la Unidad Penal N° 1 de Paraná mientras continúa la investigación.
La principal hipótesis del Ministerio Público Fiscal (MPF) de Entre Ríos sostiene que el arquitecto fue asesinado para facilitar un robo y garantizar la impunidad de los autores. Los investigadores continúan analizando pruebas y pericias para reconstruir con precisión la secuencia completa de los hechos.