Se conoció un listado del armamento faltante que desató un escándalo dentro del Poder Judicial y en particular en Roca. La información surgió de orden del día de la Policía de Río Negro, elaborado a partir de un pedido urgente de secuestro emitido por la Fiscalía N°1, y permite dimensionar no solo la cantidad, sino también el tipo de armas que hoy están fuera de control. Aunque hay un dato escalofriante, de las 119 que se llevaron de los depósitos, solo se solicitó el hallazgo de 88, Las 31 restantes no tienen numeración o son tumberas.
Lejos de ser un detalle técnico, el listado expone una realidad inquietante. La clasificación muestra un claro predominio de revólveres, que representan la mayor parte del arsenal desaparecido. Se trata, en su mayoría, de calibres 22 y 32, considerados de menor poder de daño relativo, aunque también aparecen numerosos 38, 9 milímetros, 45 y hasta 357 Magnum, que ya entran en una categoría de mayor letalidad. Son armas simples, confiables y fáciles de reinsertar en el circuito ilegal a un costo considerable.
Pero además, el informe detalla la presencia de pistolas semiautomáticas, muchas de ellas en calibres 9 milímetros y .45 ACP. Este tipo de armamento implica un salto en capacidad de fuego: permiten múltiples disparos en pocos segundos y suelen estar asociadas a hechos delictivos más complejos. No es un dato menor, porque dentro del mercado negro son de las más buscadas.
En paralelo, aunque en menor número, también figuran armas largas. Escopetas calibre 12 y 16 —algunas modificadas con el caño recortado— y rifles calibre 22, incluso con miras telescópicas. Este tipo de armas amplía el espectro de uso: desde ataques a corta distancia con alto impacto, hasta disparos más precisos a mayor distancia.
Cantidad de armas por calibre
En el detalle que la Fiscalía 1 envió a la Policía de Río Negro aparecen 27 armas calibre 22 (corto/largo) , Es, por lejos, el calibre más numeroso (bajo poder de fuego, pero muy difundido); Calibre 32 (corto / largo), 17 armas, uso típico en revólveres antiguos o de baja potencia; Calibre 38 (incluye 38 Special), 15 armas, uno de los calibres más relevantes en términos de poder de fuego medio; Calibre 9 mm, 5 armas, alto poder de fuego y de uso de las fuerzas policiales y militar; Calibre 45 (incluye .45 ACP), 4 armas, muy alto poder de fuego; Calibre 357 (Magnum), 3 armas, altísimo poder de fuego dentro de armas cortas.
Y entre las escopetas: Calibre 16, 4 armas; Calibre 12, 1 arma; Calibre 7.65, 1 arma. Además hay una del atípico calibre 39; y 10 armas sin especificar.
Sin embargo, hay un punto que empieza a generar ruido dentro de la investigación. Para alcanzar el número de 119, la cifra total de armas faltantes que manejan los investigadores, este listado no alcanza por sí solo. Se estima que hay un número importante de tumberas y armas sin numeración, que no pueden ser descriptas en el listado enviado por la fiscalía a la Jefatura de Policía.
Así, el escándalo suma una nueva capa. Ya no se trata solo de cuántas armas faltan, sino de qué tipo de armas están circulando. Y el dato no es menor: entre piezas de bajo calibre y otras de alto poder de fuego, el arsenal desaparecido dibuja un escenario mucho más complejo del que se conocía hasta ahora.