El escándalo por las armas desaparecidas en la Ciudad Judicial de Roca sumó en las últimas horas un dato explosivo: no sólo faltan 114 armas del depósito judicial, sino que además se detectó la desaparición de otras cinco pistolas que estaban resguardadas dentro de una fiscalía. El número ya trepa a 119 y deja al descubierto un agujero difícil de explicar dentro del propio Poder Judicial.
Pero eso no es todo. La causa, que ya venía cargada de tensión, subió varios grados más en las últimas horas. Aunque trascendió con fuerza que la investigación iba a pasar a Cipolletti por una cuestión lógica de transparencia, fuentes judiciales salieron a enfriar esa versión y aseguraron con énfasis que esa decisión todavía no fue tomada.
Sin embargo, puertas adentro, el movimiento ya empezó. De manera extraoficial, se sabe que fue designado el jefe de fiscales de Cipolletti, Santiago Márquez Gauna, lo que alimenta aún más las sospechas sobre un inminente cambio de manos en una causa cada vez más incómoda.
Mientras tanto, el foco sigue puesto en lo más grave: cómo desaparecieron armas que estaban bajo custodia judicial. No se trata de un descuido menor. Son armas secuestradas en causas penales, que debían estar bajo estrictos controles y que, sin embargo, hoy no aparecen por ningún lado.
El dato de las cinco pistolas faltantes dentro de una fiscalía agrava aún más el panorama. No sólo por el número, sino por lo que implica: hubo armas fuera de los circuitos formales de custodia y, peor aún, habrían sido retiradas sin ningún tipo de autorización. Y peor aún, guardadas en una oficina común dentro de una fiscalía, pese a las prohibiciones explícitas para hacerlo.
La situación golpea de lleno a la estructura interna del Poder Judicial. Hay funcionarios bajo la lupa, empleados apartados y una investigación que avanza en paralelo entre lo penal y lo administrativo. Cada paso que se da abre nuevas preguntas y deja en evidencia que el problema no es aislado.
Además, la posibilidad de que la causa cambie de jurisdicción sigue flotando en el aire. Aunque oficialmente lo niegan, el solo hecho de que se mencione ya refleja el nivel de desconfianza que generó el caso. De todas maneras, para mantener las formas y evitar las sospechas en la investigación, la causa ya debería estar en manos de otra circunscripción judicial que no sea la de Roca.