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“Fue un infierno”: la mujer vinculada a la secta rusa denunció cautiverio y graves abusos tras dar a luz en Bariloche

La mujer, vinculada a la causa de la 'secta rusa', relató haber sufrido privación de libertad y trato deshumanizado en el Hospital Ramón Carrillo luego de escapar de una relación violenta en Rusia.

Por Redacción

Jueves, 16 de abril de 2026 a las 11:46
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Elena Makarova denuncia maltrato y violencia en hospital de Bariloche

Elena Makarova, señalada como presunta víctima en la causa conocida como la secta rusa de Bariloche, quien asegura que escapó de Rusia embarazada para alejarse de una relación violenta, denunció haber sufrido un trato cruel y violencia obstétrica en el Hospital Ramón Carrillo de Bariloche tras el nacimiento de su hijo. Según su relato, estuvo durante tres meses en cautiverio, sin acceso adecuado a agua, alimentación ni la posibilidad de salir con su bebé.

Secta rusa de Bariloche

La mujer describió el impacto emocional de la experiencia como un verdadero horror que aún persiste en sus pesadillas. Además, cuestionó duramente el accionar de la fiscalía. En particular, señaló a la enfermera, quien insistía en la presencia del padre del bebé a pesar de que Makarova había huido justamente por violencia de género.

Entre las denuncias, Makarova incluyó violencia obstétrica, privación de libertad y decisiones médicas tomadas sin su consentimiento.

Relató que le quitaron el teléfono y los documentos personales, la separaron de sus acompañantes y la trasladaron a un refugio donde permaneció incomunicada. También acusó al jefe del servicio de Neonatología, y a la enfermera de realizar prácticas invasivas y deshumanizadas.

En la causa figura que el médico impulsó una denuncia anónima por una presunta sospecha de trata, sin embargo, la presunta víctima señaló que también recibió malos tratos de su parte antes del parto.

Otro médico involucrado, quien intervino cuando Makarova reclamó que la traductora había modificado el apellido del bebé, tachando la letra 'a' final, que en Rusia se elimina en apellidos masculinos.

Este cambio, explicó Makarova, podría generar problemas sociales y bullying para su hijo, ya que en Rusia el apellido debe adecuarse al género masculino.

Respecto a la violencia obstétrica, la mujer denunció que la enfermera intentó inducirle el parto sin su consentimiento. Recordó: “Una semana antes del parto ocurrió un hecho desagradable. La enfermera intentó inducirme el parto sin mi consentimiento. Yo me negué porque quería un parto natural, quería que las contracciones estuvieran por sí solas.” También relató que al ver que intentaban introducirle algo se asustó y pidió ayuda a sus acompañantes, quienes exigieron que le retiraran la pastilla.

En su testimonio, Makarova afirmó que la enfermera insistía en preguntar por el padre del bebé, pese a su silencio y sin considerar su historia de violencia de género. “Ella hacía preguntas como ¡dónde está el padre?, ¿cómo se llama?, ¿vendrá al parto?”, señaló.

Además, la joven negó tener relación con las personas investigadas por la causa de la secta rusa. “Yo no soy víctima de los ciudadanos rusos que fueron detenidos en la Argentina en aquel momento. No los conozco, nunca los he visto y no tengo la menor idea de cómo podría ser su víctima”, aseguró.

Sobre su llegada al país, explicó que fue motivada por una situación personal compleja y no por vínculos con organizaciones delictivas. “Fui a la Argentina para descansar, pero en realidad mi propósito inicial era algo más complejo. En Rusia tenía una relación difícil, tóxica, y eso me hacía preocuparme mucho por mi bebé”, relató.

Respecto a su estadía en Bariloche antes del parto, la describió como positiva y libre. “Mi vida cotidiana en Bariloche era simplemente maravillosa. No tenía ninguna restricción de movimiento, era libre en mis acciones y decisiones”, indicó. Detalló que caminaba mucho, hablaba con sus padres y amigos, comía bien y engordó 25 kilos, calificando ese período como “el mejor momento de mi vida”.

Sin embargo, tras el nacimiento de su hijo, la situación cambió abruptamente. Relató que policías federales y fiscales llegaron sin explicarle nada y comenzaron a interrogarla. “No me explicaron nada. Me llamaron víctima de las circunstancias, pero no me dijeron de quién ni por qué. No sabía qué estaba pasando”, dijo.

Finalmente, expresó su desconcierto por cómo aquel día, que debería haber sido feliz, se transformó en una experiencia de sufrimiento y miedo. “No entiendo por qué lo que tenía que haber sido el mejor día de mi vida se convirtió en un infierno, en sufrimiento, miedo e incomprensión de la situación”, concluyó.

Elena Makarova denuncia maltrato y violencia en hospital de Bariloche

En paralelo, la Justicia federal extendió por un año la investigación y la prisión preventiva de Konstantin Rudnev, señalado como presunto líder de la 'secta rusa' en Bariloche. La prórroga fue ordenada por el juez Gustavo Zapata tras un pedido de la fiscalía debido a la complejidad del caso y la necesidad de avanzar con pruebas pendientes. Rudnev permanecerá detenido al menos hasta el 3 de abril de 2027.

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