La conmoción que provocó el brutal ataque contra Noemí Mabel Matamala en Aluminé dejó también al descubierto una historia judicial que hasta ahora había permanecido fuera del foco: Lucas Daniel Serrano, el hombre acusado por el intento de femicidio, no llegó a la audiencia de formulación de cargos como un desconocido para la Justicia.
Serrano tiene 38 años y, de acuerdo con lo informado durante la audiencia realizada en Zapala, registraba tres pedidos de captura vigentes emitidos por la Justicia de Charata, en la provincia de Chaco. Durante la audiencia Serrano fue imputado por el delito de "femicidio en grado de tentativa agravado por el vínculo y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género, en calidad de autor".
Ese dato fue confirmado por el fiscal del caso, Marcelo Jofré, durante la audiencia en la que la Justicia neuquina le atribuyó el ataque contra su expareja. Según se explicó, las órdenes de captura corresponden a dos causas vinculadas con delitos contra la integridad sexual y otra relacionada con un delito contra la propiedad.
Pero existe una precisión importante: Serrano no tiene condenas firmes registradas, según aclaró la Fiscalía. Los pedidos de captura, por lo tanto, no pueden ser presentados como antecedentes condenatorios. Se trata de requerimientos judiciales que permanecían vigentes al momento de su detención en Aluminé.
La víctima, de 49 años, continúa internada en el hospital Castro Rendón de Neuquén capital. Su estado es reservado y permanece con asistencia respiratoria después de haber sufrido graves heridas en la cabeza durante el ataque.
De Chaco a Aluminé
Uno de los aspectos que todavía deberá determinar la investigación es cuándo y por qué Serrano llegó a instalarse o permanecer en Aluminé, y cuál era exactamente su situación personal en la localidad cordillerana.
Ese recorrido cobra especial relevancia a partir de la información surgida en la audiencia judicial. El hombre que ahora se encuentra detenido en la Unidad 48 de Zapala era buscado por otras causas en Chaco cuando fue detenido en Neuquén.
La Fiscalía neuquina deberá avanzar ahora no solamente sobre las circunstancias del ataque contra Noemí, sino también sobre toda aquella información que pueda aportar a establecer su historia reciente, sus movimientos y la relación que mantenía con la víctima.
La noche en que terminó la búsqueda
Después del ataque ocurrido el viernes por la noche en Aluminé, Serrano escapó del lugar. La búsqueda terminó varias horas después, cuando dos vecinos se presentaron en la Comisaría 29 y avisaron que el sospechoso se encontraba en una vivienda del barrio Hue Che.
De acuerdo con la información incorporada a la investigación, había llegado a la casa de un vecino luego de consumir alcohol y en un estado de fuerte alteración emocional. Allí habría relatado lo sucedido y pronunciado una frase que luego se convirtió en uno de los elementos conocidos de la investigación: “Me mandé una macana”. Poco después, efectivos policiales llegaron hasta la vivienda y concretaron su detención.
Qué le imputa ahora la Justicia neuquina
La causa que tiene a Serrano detenido avanzó este sábado con la formulación de cargos. La fiscalía lo acusó como autor de femicidio en grado de tentativa, agravado por el vínculo y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género. La jueza de garantías Laura Barbé hizo lugar al pedido de la Fiscalía y dispuso que permanezca detenido durante cuatro meses, plazo establecido para avanzar con la investigación.
El Ministerio Público Fiscal está representado en la causa por el fiscal Marcelo Jofré, el fiscal jefe Matías Álvarez y el asistente letrado Eduardo Dedominichi.
Durante ese período, los investigadores deberán profundizar la reconstrucción del ataque, incorporar pericias, analizar los elementos secuestrados y avanzar sobre las circunstancias que rodearon la relación entre el acusado y la víctima. También deberán determinar qué ocurrió exactamente antes, durante y después de la agresión y establecer si existieron otros episodios de violencia que puedan resultar relevantes para la causa.
Tres pedidos de captura que ahora forman parte de la investigación
La situación judicial de Serrano adquiere una dimensión particular por las tres órdenes de captura que, según informó la Fiscalía, estaban activas en Chaco. Se trata de dos pedidos relacionados con delitos contra la integridad sexual y uno por un delito contra la propiedad. La información surgió formalmente durante la audiencia y constituye, hasta el momento, el principal dato conocido sobre el pasado judicial del acusado.
Pero también marca un límite: tener pedidos de captura no equivale a tener una condena. Serrano no fue presentado ante la Justicia neuquina como una persona con condenas firmes por esos hechos, sino como alguien que era requerido por otros tribunales.
Ahora, esas causas de Chaco adquieren relevancia también para los investigadores neuquinos, que deberán establecer cuál era su situación procesal y si existían otras medidas judiciales pendientes.
Una causa que recién comienza
Serrano permanecerá detenido mientras la Fiscalía intenta reunir la mayor cantidad de elementos posibles para sostener la acusación.
La víctima, Noemí Mabel Matamala, de 49 años, continúa internada en el hospital Castro Rendón de Neuquén capital. Su estado es reservado y permanece con asistencia respiratoria después de haber sufrido graves heridas en la cabeza durante el ataque.
Mientras en Aluminé vecinos y organizaciones se movilizaron para reclamar justicia, la investigación tomó otro rumbo: ya no se trata solamente de identificar al hombre que fue detenido después de la agresión. Ahora la Justicia deberá reconstruir quién es Lucas Daniel Serrano, de dónde venía, cuál era su situación judicial antes de llegar a Neuquén y qué ocurrió en la relación con Noemí hasta desembocar en el brutal ataque.
La respuesta a esas preguntas será parte de una investigación que recién comienza y que tiene cuatro meses por delante para intentar reconstruir una historia cuyo episodio más grave ocurrió el viernes por la noche, pero cuyos antecedentes judiciales se remontan mucho más atrás.