El control parecía uno más, un freno en la ruta, papeles, rutina. Pero esta vez algo no cerraba. El vehículo avanzó unos metros y la sospecha se volvió certeza: adentro llevaban carne de guanaco. El hallazgo no fue menor, cien kilos, sin cadena de frío adecuada, sin documentación, sin explicación convincente.
El guanaco no es un animal cualquiera. Es fauna protegida en gran parte de la región y su caza está regulada. Sin embargo, los operativos siguen detectando lo mismo: carne que aparece en rutas como si fuera mercancía común.
El procedimiento fue encabezado por personal de la Brigada Rural, que viene reforzando los controles en rutas y zonas aledañas. Los efectivos actuaron rápido. Secuestraron la carga y labraron las actas correspondientes. El procedimiento quedó en manos de las autoridades competentes, que ahora deberán determinar el origen exacto de la carne.
Detrás del decomiso hay algo más que una infracción. Hay un circuito que se repite: caza ilegal, traslado sin controles y destino incierto. Un circuito que avanza en silencio y que aparece, de vez en cuando, en un control.
No trascendieron detalles sobre los ocupantes del vehículo, pero la investigación quedó abierta. No se descarta que el caso esté vinculado a prácticas de furtivismo en la zona.