Cinco personas fueron imputadas por el brutal crimen de Marta Azucena Migliorini, la jubilada de 66 años asesinada durante un violento robo en su vivienda de Banda del Río Salí, Tucumán. La Fiscalía los acusa de haber actuado con ensañamiento, alevosía, concurso premeditado de dos o más personas y criminis causa, un delito que contempla la pena de prisión perpetua.
La audiencia de formulación de cargos se realizó este sábado y se extendió durante siete horas. La investigación está a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios II, encabezada por Carlos Sale, mientras que la acusación fue sostenida por el auxiliar fiscal Miguel Fernández.
Los imputados son Wilson Ángel Palacios (21), Eduardo Daniel Santucho (26), alias "Chueco", Elías Gerez (18), Marcos Omar Suárez (19) y un adolescente de 17 años, todos señalados como presuntos coautores del homicidio.
Tras exponer las pruebas reunidas hasta el momento, la Fiscalía solicitó cinco meses de prisión preventiva para los cuatro acusados mayores de edad y la disposición provisoria del menor en el Instituto Cura Brochero, ubicado en el complejo de Benjamín Paz, por el mismo plazo. La jueza rechazó los planteos de las defensas, convalidó la imputación y ordenó el traslado inmediato de los detenidos a las unidades correspondientes.
De acuerdo con la reconstrucción presentada por los investigadores, entre el 2 y el 3 de julio los acusados, junto con otras personas que aún no fueron identificadas, ingresaron a la vivienda con el objetivo de robar.
Según la teoría del caso, redujeron a la víctima atándole los tobillos con una correa mientras le comprimían el cuello con cables, un prolongador eléctrico y un cinturón. Para la Fiscalía, los agresores decidieron matarla para asegurar el robo y evitar que pudiera reconocerlos.
Los investigadores sostienen que la mujer fue sometida a un "sufrimiento innecesario y desproporcionado", argumento con el que fundamentaron el agravante de ensañamiento. La acusación indica que Migliorini sufrió un traumatismo de cráneo, múltiples heridas punzocortantes en el cuello y el aplastamiento del antebrazo izquierdo con un tablón de madera, lesiones que, según la investigación, fueron provocadas cuando aún permanecía con vida.
Tras el ataque, los agresores escaparon con distintos bienes de la vivienda, cuya cantidad todavía es determinada por la Justicia. Entre los objetos robados figura la llave de un Volkswagen Polo Track perteneciente a la víctima.
El crimen fue descubierto durante la tarde del viernes, cuando el sobrino de Migliorini llegó al domicilio y encontró el cuerpo de la mujer ensangrentado, con múltiples heridas de arma blanca y atado. La escena dio inicio a una investigación que permitió identificar rápidamente a los sospechosos y concretar los allanamientos que derivaron en las detenciones.
Con las imputaciones ya formalizadas, la Fiscalía avanzará ahora en la recolección de nuevas pruebas para determinar el grado de participación de cada uno de los acusados e identificar a las personas que, según la hipótesis oficial, también participaron del hecho y permanecen prófugas.