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Un jubilado recuperó sus ahorros tras caer en una estafa telefónica y evitaron llegar a juicio

El hombre había sido engañado mediante llamados telefónicos y realizó transferencias bajo presión. Después de una mediación prejudicial, el banco aceptó devolverle el dinero.
 

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Jueves, 28 de mayo de 2026 a las 16:08
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La mediación permitió resolver el conflicto sin juicio y contempló no solo el daño económico, sino también la angustia que sufrió la víctima.

Un jubilado de Bariloche logró recuperar el dinero que había perdido tras ser víctima de una estafa telefónica, luego de atravesar un proceso de mediación prejudicial con una entidad bancaria. El caso no solo expuso el perjuicio económico sufrido por el hombre, sino también la desesperación y la angustia que atravesó cuando comprendió que había sido engañado.

Cómo fue el engaño del que fue víctima el jubilado de Bariloche

Todo comenzó con una serie de llamados telefónicos en los que desconocidos se hicieron pasar por operadores vinculados a la seguridad bancaria. Con insistencia y falsas indicaciones, lograron convencer al adulto mayor de realizar distintas transferencias hacia cuentas manejadas por los estafadores.

La maniobra se extendió durante varias horas. A medida que hacía las operaciones, el hombre comenzó a sospechar que algo no estaba bien e intentó pedir ayuda en la propia entidad bancaria para frenar los movimientos. Sin embargo, no logró evitar que el dinero saliera de sus cuentas.

Además de la pérdida económica, el jubilado quedó atravesado por el miedo y la incertidumbre. La sensación de desprotección y la posibilidad de que continuaran las transferencias agravaron todavía más el impacto emocional de la situación.

Denuncia y mediación prejudicial

Después de realizar la denuncia, inició una mediación prejudicial en el ámbito de consumo. Allí se abrió un espacio de diálogo entre el cliente y el banco, con la intervención de una mediadora oficial y de los abogados de ambas partes.

Durante las audiencias se trabajó no sólo sobre el reclamo económico, sino también sobre las consecuencias personales que había sufrido el hombre tras la estafa. El proceso permitió ordenar el conflicto, encuadrar legalmente el caso y avanzar en una negociación concreta.

Finalmente, tras varios encuentros, las partes llegaron a un acuerdo. La entidad bancaria aceptó restituir el dinero reclamado y el conflicto quedó resuelto sin necesidad de avanzar hacia un juicio.

 

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