Pedro Rafael Acuña mató a Marisa Galdame en la vivienda que compartían en Allen.Fueron múltiples puñaladas delante de sus hijos de 5 y 13 años. Fue condenado por femicidio a prisión perpetua, que cumple en la cárcel. Sin embargo un celular de última generación le permite vivir libremente en las redes sociales, donde contacta a otras mujeres para tener algún tipo de vínculo. Esto fue denunciado por organizaciones feministas que repudiaron ese beneficio.
Las organizaciones, no solo cuestionan la posibilidad de que un condenado por femicidio tenga acceso a un teléfono, sino también el riesgo concreto de que vuelva a ejercer violencia, esta vez desde la virtualidad. El planteo es directo: ¿quién controla lo que hace un femicida dentro de la cárcel?
¿Quién es Pedro Rafael Acuña?
El 30 de octubre de 2023, era domingo. LLegaron tarde a su casita en Allen. Comenzó una discusión y en cuestión de minutos se desató la tregedia. Con un cuchillo asesinó a Marisa. Los dos hijos de la pareja estaban muy cerca y presecnciaron el ataque. Intentaron escapar para pedir ayuda a los vecinos. Ese dato fue determinante y quedó como una de las imágenes más desgarradoras del caso.
Sin embargo, tras el crimen, Acuña intentó desviar la investigación. Se presentó como víctima de un supuesto intento de robo. Pero esa versión no resistió el peso de las pruebas. Los testimonios de allegados, las declaraciones de los niños en Cámara Gesel y las pericias de la Policía Científica dejaron al descubierto la verdad: un femicidio cometido con brutalidad.
A esto se suma un antecedente que agrava aún más el cuadro. Marisa había denunciado violencia doméstica, aunque luego levantó la presentación. Habían estado separados, pero retomaron la convivencia. La historia terminó de la peor manera.
El juicio fue contundente. En apenas una hora, un jurado popular lo declaró culpable de “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género”. En la audiencia de cesura, la pena fue la única posible: prisión perpetua.