La Justicia decidió que Karen Peralta y Matías Rojas seguirán tras las rejas. La jueza resolvió prorrogar la prisión preventiva de los dos acusados por el brutal asalto al empresario frutícola Américo Gómez, ocurrido en Allen, donde la banda se llevó un botín cercano a los 90 millones de pesos. La medida fue adoptada en una audiencia en la que la Fiscalía sostuvo que todavía quedan medidas de prueba por realizar y que persisten los riesgos procesales.
La resolución representa un nuevo revés para la defensa de la pareja, que buscó recuperar la libertad antes del vencimiento de la prisión preventiva, previsto para el 9 de agosto. Los abogados solicitaron que ambos afrontaran el proceso con medidas menos gravosas, pero ese planteo no prosperó. La querella acompañó el pedido del Ministerio Público Fiscal y, tras escuchar a todas las partes, la magistrada resolvió mantener a los dos acusados detenidos mientras avanza la investigación.
El caso conmocionó a Allen desde el primer momento. Todo ocurrió durante la noche del 6 de abril, cuando el empresario frutícola fue sorprendido dentro de su propia vivienda. Según la acusación, sufrió una violenta golpiza antes de que los delincuentes escaparan con un botín millonario compuesto por dinero en efectivo, dólares, cheques y otros bienes de valor. La cifra estimada del robo ronda los 90 millones de pesos, uno de los golpes más impactantes registrados en la región en los últimos años.
Con el correr de los días, la investigación comenzó a reconstruir el recorrido del dinero y de los sospechosos. Los allanamientos ordenados por la Fiscalía permitieron secuestrar elementos considerados clave para la causa y recuperar parte del botín, hallazgos que reforzaron la hipótesis de los investigadores sobre la participación de Peralta, quien cumplía funciones de limpieza para el empesario y su pareja, en la planificación y ejecución del asalto.
Durante la audiencia desarrollada hoy, la Fiscalía insistió en que la investigación todavía no está terminada. Entre sus argumentos sostuvo que restan producir medidas de prueba fundamentales y que liberar a los imputados podría poner en riesgo el normal desarrollo del expediente. Además, remarcó que continúan vigentes los riesgos procesales que justificaron la prisión preventiva desde el inicio de la causa.
La defensa, por el contrario, cuestionó esos fundamentos, discutió parte de la evidencia reunida hasta el momento y pidió que ambos recuperaran la libertad o, en su defecto, fueran sometidos a medidas cautelares menos restrictivas. Sin embargo, esos planteos no convencieron a la jueza.
Después de un cuarto intermedio, llegó la definición que esperaban tanto la Fiscalía como la querella: la prisión preventiva fue prorrogada y los dos acusados continuarán detenidos mientras la investigación avanza hacia las próximas etapas del proceso. De esta manera, la causa por el millonario robo que sacudió a Allen suma un nuevo capítulo judicial, aunque todavía quedan diligencias pendientes antes de que el expediente quede en condiciones de avanzar hacia la instancia de juicio.