Después de la fuga cinematográfica que mantuvo en vilo a Cipolletti, con un nene de 9 años a bordo, un patrullero dañado y maniobras que pusieron en riesgo a toda la ciudad, la causa fue archivada: la Fiscalía resolvió que no hay delito de resistencia a la autoridad ni daño al patrimonio público, y no habrá formulación de cargos contra el conductor.
La noticia impacta de lleno porque llega como continuidad de un hecho que ya había generado conmoción. La persecución del sábado por la noche tuvo móviles policiales lanzados a la caza, sirenas, tensión en cada esquina y un conductor decidido a escapar a cualquier costo. La escena quedó registrada en videos que muestran la violencia de la huida desde adentro.
Sin embargo, con el paso de las horas, el foco se corrió del impacto visual al análisis judicial. Y ahí apareció el dato que cambia todo. Desde la Fiscalía aclararon que, más allá de la peligrosidad de la maniobra, no se reúnen los elementos necesarios para encuadrar la conducta en un delito. Y que por los daños deberá responder si existe alguna demanda en el fuero Civil.
Pero los hechos concretos siguen siendo los mismos. Durante la fuga, el hombre cruzó semáforos en rojo, manejó en contramano y terminó impactando tanto contra un patrullero como contra una camioneta estacionada. Es decir, no solo puso en jaque a los efectivos que intentaban detenerlo, sino también a cualquier vecino que pudiera cruzar en su camino.
Además, y como si fuera poco, todo ocurrió con su hijo de 9 años dentro del vehículo. Un detalle que agrava la escena desde lo humano, aunque no haya tenido, al menos por ahora, traducción penal en la causa.
En paralelo, también se descartó otra de las hipótesis iniciales: no existía una restricción de acercamiento vigente hacia su expareja. La medida estaba vencida al momento del hecho, por lo que tampoco se puede hablar de desobediencia judicial.
Así, el caso que comenzó como una persecución extrema y que mostró una secuencia cargada de tensión, choques y riesgo real para toda la ciudad, termina sin delito para la Justicia.