La muerte de Jairo Agustín Lavacara, el joven de 19 años chocó con su Honda CBR 250cc en Guerrico, sumó este martes un nuevo capítulo judicial. El fiscal Ricardo Romero acusó al neuquino Joshua Caetano Oviedo Nuñez Gallardo por el delito de homicidio culposo por conducción negligente y antirreglamentaria de un vehículo con motor, al sostener que realizó un giro en U sin asegurarse de que podía hacerlo de manera segura.
Sin embargo, la defensa rechazó esa acusación, aseguró que el conductor de la Volkswagen Tiguan circuló con todas las precauciones, remarcó que el test de alcoholemia arrojó resultado 0 y puso el foco en la forma en que se desplazaba la víctima junto a un grupo de motociclistas que, según planteó, realizaban maniobras indebidas, circulaban a alta velocidad y se juntan en la calle rural Ceferino Namuncurá a correr picadas clandestinas.
La audiencia de formulación de cargos se desarrolló en los tribunales de Roca y dejó expuestas dos teorías completamente opuestas sobre cómo ocurrió el siniestro fatal registrado el domingo en calle Ceferino Namuncurá, a la altura de Nahuel Huapi, en Guerrico.
Por un lado, Romero sostuvo que Oviedo Nuñez Gallardo se encontraba detenido sobre la banquina oeste y que, al intentar incorporarse a la calzada mediante un giro en U, invadió la trayectoria de varias motocicletas. Según la acusación, esa maniobra imprudente terminó provocando que Lavacara impactara violentamente contra el lateral izquierdo de la camioneta, lesiones que horas después derivaron en su fallecimiento.
El representante del Ministerio Público sostuvo esa hipótesis con las primeras pruebas reunidas en la investigación, entre ellas el acta policial, testimonios, pericias de Criminalística, actuaciones de personal de Tránsito y el resultado del examen de alcoholemia practicado al conductor de la Tiguan, que confirmó que no había consumido alcohol.
Sin embargo, la postura de la defensa fue diametralmente opuesta. El abogado Miguel Zeballos pidió que no se convalidara la calificación legal impulsada por la Fiscalía al considerar que todavía no existe una reconstrucción precisa de la mecánica del choque y que restan medidas de prueba fundamentales para establecer qué ocurrió realmente.
En ese sentido, el defensor afirmó que su cliente, el neuquino Joshua Caetano Oviedo Nuñez Gallardo, ingresó a la calle Ceferino Namuncurá extremando las precauciones y que no puede analizarse el hecho sin tener en cuenta el comportamiento de quienes circulaban en las motocicletas.
Además, Zeballos puso bajo la lupa las condiciones en las que manejaba Jairo Lavacara. Recordó que el joven se desplazaba en una Honda CBR 250cc junto a un grupo de motos que, según sostuvo, realizaban maniobras indebidas en ese sector, conocido por ser escenario habitual de picadas y corridas clandestinas.
Como uno de los elementos que, a criterio de la defensa, deberán ser analizados por los peritos, mencionó la extensa marca de frenado que quedó sobre el asfalto. El derrape, de más de 14 metros, será una de las evidencias clave para intentar determinar la velocidad a la que circulaba la motocicleta y si existió posibilidad material de evitar el impacto.
Por su parte, Romero respondió que, aun cuando durante la investigación pudiera acreditarse la existencia de picadas o maniobras irregulares por parte de los motociclistas, ello no modificaría —por ahora— la hipótesis de la Fiscalía. Para el fiscal, la causa eficiente del resultado fatal fue la maniobra atribuida al conductor de la Volkswagen Tiguan al incorporarse a la calzada sin verificar que podía hacerlo de manera segura.
Finalmente, la jueza de Garantías María Gadano consideró que la investigación recién atraviesa su etapa inicial y que la acusación presentada por la Fiscalía reúne el estándar suficiente para formular cargos. Por ese motivo dio por formalizada la imputación por homicidio culposo por conducción negligente y antirreglamentaria de un vehículo con motor, dispuso un plazo de cuatro meses para profundizar la investigación y ordenó la inmediata libertad de Oviedo Nuñez Gallardo, quien deberá cumplir una serie de reglas de conducta mientras avanza una causa que todavía promete nuevas pericias y un fuerte debate sobre las verdaderas responsabilidades en la tragedia.