La investigación por la muerte de Jairo Agustín Lavacara, el joven de 19 años que falleció tras un violento choque durante una picada en Guerrico, tiene dos frentes. Por disposición de la fiscalía, el conductor de la Volkswagen Tiguan, un joven oriundo de Neuquén, quedó detenido de manera preventiva mientras se intenta reconstruir cómo ocurrió el siniestro. Al mismo tiempo, la Justicia comenzó a poner la lupa sobre quienes organizaban las convocatorias para las carreras clandestinas a través de las redes sociales.
Con el avance de las primeras medidas judiciales, comenzaron a aparecer nuevos detalles sobre el escenario donde ocurrió la tragedia. Jairo era uno de los cientos de motociclistas que, cada fin de semana, se reunían sobre el camino rural Namuncurá, en cercanías de Guerrico, para acelerar al límite en competencias ilegales que, según relataron vecinos y asistentes, convocaban a una importante cantidad de personas.
Además, la investigación aún no determinó si el conductor de la Tiguan participaba de las carreras clandestinas. De acuerdo con la información reunida hasta el momento, el joven neuquino había viajado hasta ese sector sabiendo de la existencia de las picadas, un fenómeno que desde hace tiempo moviliza a grupos de motociclistas y espectadores de distintas ciudades del Alto Valle.
Para su formulación de cargos, la fiscalía aguarda el resultado de la autopsia que se realizaba está mañana en la morgue judicial de Roca
Organizados por redes
Sin embargo, la tragedia abrió una investigación mucho más amplia. Los investigadores buscan establecer quiénes promovían estos encuentros clandestinos y ya analizan la actividad de las administradoras de un grupo utilizado para convocar a los participantes mediante las redes sociales. El objetivo es determinar si existió algún grado de organización detrás de las carreras y si eso pudo haber influido en el desenlace fatal.
A su vez, varios testimonios incorporados al expediente sostienen que en las competencias no solo se corría por prestigio, sino que también se realizaban apuestas entre los asistentes. Esa información ahora deberá ser corroborada mediante distintas medidas de prueba y forma parte de las líneas investigativas que lleva adelante la fiscalía.
Mientras tanto, los peritos continúan trabajando para reconstruir la mecánica exacta del choque que terminó con la vida de Jairo Lavacara. Las pericias accidentológicas, los registros de teléfonos celulares y las declaraciones de quienes estuvieron presentes serán determinantes para establecer cómo se produjo el impacto y cuál fue la responsabilidad de cada uno de los involucrados.
Las primeras declaraciones aseguran que la Tiguan se encontraba estacionada en l banquina y subió repentinamente al asfalto, mientras Lavacara corría todo a velocidad con su honda Twister. El impacto fue contra el lateral izquierdo de la camioneta y el cuerpo del joven quedó tirado sobre el asfalto. Al retirarle el casco comprobaron que las heridas en la cabeza eran fatales y un enorme charco de sangre cubrió por completo su rostro.