La Justicia de Río Negro formuló cargos contra Alejo Valentín Soria, el joven de 19 años detenido tras una violenta persecución policial en barrio Nuevo de Cipolletti, luego de que intentara deshacerse de dos pistolas automáticas cargadas mientras escapaba a pie. La jueza le dictó prisión preventiva por portación ilegal de armas de fuego y resistencia a la autoridad. En tanto, el otro acusado, Lucas Sebastián Garrido, quedó imputado únicamente por resistencia a la autoridad y deberá cumplir estrictas pautas de conducta mientras avanza la investigación.
La escena que terminó con ambos detenidos se desató el martes por la noche, cerca de las 22:20, cuando efectivos de la Comisaría 45° realizaban controles de rutina en la zona de Perón y Las Torcazas. Allí detectaron un Volkswagen Gol Trend blanco cuyos ocupantes, al advertir la presencia policial, aceleraron y escaparon a toda velocidad por distintos sectores de la zona norte de Cipolletti.
Sin embargo, la fuga no terminó ahí. Según reconstruyó la Fiscalía durante la audiencia realizada este jueves, la persecución se extendió hasta barrio Nuevo, donde los sospechosos abandonaron el vehículo y corrieron hacia una toma ubicada cerca de la calle 15 bis. Fue en ese momento cuando Soria intentó descartarse de las armas para evitar quedar comprometido.
Qué pasó durante la huida
De acuerdo con la acusación fiscal, mientras corría entre los lotes y los efectivos lo perseguían a pocos metros, al joven se le cayó una de las pistolas y segundos después intentó arrojar la otra. Los policías lograron reducirlo antes de que escapara entre las viviendas precarias del sector. El dato que agravó aún más su situación judicial fue que ambas armas estaban cargadas y listas para disparar.
Los investigadores secuestraron una pistola Bersa calibre 40 con ocho municiones y otra Bersa 9 milímetros con 29 proyectiles. Además, las pericias confirmaron que ambas eran aptas para el disparo en simple y doble acción, un detalle que la Fiscalía utilizó para remarcar el riesgo extremo que implicó el procedimiento policial en plena noche y en medio de una zona densamente poblada.
Además, durante el operativo se vivieron momentos de fuerte tensión. Fuentes policiales reconocieron que hubo disturbios en el sector donde terminó la persecución, motivo por el cual varias diligencias debieron trasladarse a la base de la Comisaría 45° para evitar nuevos incidentes. La situación obligó a reforzar la presencia policial mientras los efectivos retiraban las armas y el vehículo utilizado durante la fuga.
La decisión de la jueza
En la audiencia judicial, el fiscal Guillermo Ibáñez sostuvo que existía riesgo de fuga en ambos casos y pidió que permaneciera detenido durante toda la investigación. La defensora oficial intentó frenar la acusación por portación ilegal y solicitó medidas alternativas, pero la jueza de Garantías rechazó el planteo y avaló parcialmente la teoría de la Fiscalía.
De esta manera, Garrido tuvo una situación procesal menos complicada. El hombre de 39 años fue acusado solamente por resistencia a la autoridad y recuperó la libertad bajo pautas de conducta impuestas por la Justicia. Entre otras restricciones, deberá mantenerse a disposición del proceso y cumplir las condiciones fijadas por el tribunal mientras continúe la investigación penal preparatoria, que tendrá un plazo de cuatro meses.