La renuncia de Abelardo Calfín sacudió el movimiento permanente de la oficina de ANSES en Villa Regina y reavivó un nombre que ya venía cargado de ruido: el del ex periodista que saltó a la función pública de la mano de Lorena Villaverde y que quedó en el centro del escándalo por una factura de 73 millones de pesos que pretendía cobrarle a La Libertad Avanza tras la campaña electoral de octubre.
Oficialmente se habló de una "mejora en su proyección laboral" y de un regreso al sector privado. Según lo que el propio funcionario comentó a sus allegados de la ANSES, su nueva tarea será en una consultora ligada al ámbito petrolero, con ingresos superiores a los que tenía como funcionario. Lo cierto es que luego del papelón de las facturas truchas en las rediciones de la campaña electoral, y la caída en desgracia de Villaverde, su presente en la vida política libretaria, no fue el mejor.
De hecho, el caso que explotó puertas adentro de La Libertad Avanza tiene números que hacen ruido por sí solos: una factura por 73 millones de pesos por supuesta cartelería de campaña. Sin embargo, lo que se puso en duda no fue solo el monto, sino también el contenido: carteles que, según versiones internas, habrían sido de papel pero se facturaron como si fueran de lona, multiplicando costos y encendiendo alarmas.
En ese escenario, el rol de Calfín empezó a mirarse con lupa. No solo porque era funcionario al frente de ANSES en Villa Regina y su intención de cobrar una factura a su nombre a la fuerza. También por su rol como responsable de prensa en la campaña de Villaverde, en la que el ahora exfuncionario tuvo una participación activa en el armado comunicacional que terminó con la dirigente posicionándose como figura clave del espacio en la provincia.
Pero la historia no termina ahí. Porque aquella candidatura también quedó envuelta en polémica: Villaverde resultó electa senadora, pero no pudo asumir tras la aparición de antecedentes narco en Estados Unidos, un dato que terminó de dinamitar la credibilidad del armado político que la rodeaba.
¿Qué pasó con la factura de 73 millones?
Apenas unos días después de la elección de octubre, explotó la bomba. El responsable financiero del espacio, el farmaceutico roquense Roberto Zgaib detectó uans 20 facturas no autorizadas en el sistema ARCA. Algunas fueron anuladas, otras siguieron flotando en el limbo contable. Pero entre ellas habia una particular, por la que la diputada Nacional, Lorena Villaverde y su alfil Julián Goinhex, presionaron para que se pague. Era una por 73 millones de pesos, a nombre de Abelardo Calfín, funcionario en la ANSES y responsable de prensa de la campaña de la empresario cipoleña.
Desde el entorno de Villaverde salieron a desmentir con tono institucional, pero sin despejar las dudas. Acusaron a Zgaib de tener “apetencias personales rumbo al 2027” y calificaron su denuncia como “una fábula”. Sin embargo, admitieron que hay facturas sin cancelar, que el sistema está en auditoría, y que las observaciones fueron tenidas en cuenta. ¿Entonces por qué el escándalo?
En aquel momento Zgaib respondió con furia en redes sociales: "No están capacitados ni para administrar un kiosco". Y agregó: "Un proyecto político serio no se arma sacándose selfies con la estatua de Milei, sino militando ideas y valores". La frase ctiene un destinatario claro: Villaverde y su recordada foto con un busto de Milei en la apertura de sesiones del Congreso.
Zgaib no solo se negó a pagar los gastos presentados por Goinhex, a favor de Calfin. Ambos del estrecho riñón y confianza de Villaverde. Luego de varios meses, se supo que la factura debió ser anulada porque nunca fue cancelada por las autoridades partidarias. Este y otros escándalos que tuvo a Villaverde como protagonista, terminaron con la eyección de ellos de los lugares de poder partidario y ahora, la de Calfín de la ANSES.