La investigación por el robo a la fábrica de hielo de Stefenelli sumó un dato clave que expone la planificación miniviosa del golpe: la camioneta utilizada por la banda era robada en Neuquén, tenía pedido de secuestro vigente desde el 23 de febrero y fue elegida especialmente para cargar las pesadas cajas fuertes, en un plan que incluyó patentes truchas, inteligencia previa y hasta el robo del sistema de grabación para borrar todo rastro.
Ahora bien, lejos de tratarse de un hecho improvisado, los investigadores empiezan a reconstruir un entramado que revela una planificación milimétrica. La camioneta no apareció por casualidad: había sido sustraída en jurisdicción de la Comisaría 2° de Neuquén y ya estaba marcada por la Justicia. Es decir, los delincuentes se movieron con un vehículo “descartable”, listo para ser usado en un golpe de alto impacto.
Pero eso no es todo. Según pudo saberse, la elección del rodado tuvo un objetivo concreto: las cajas fuertes de la fábrica de hielo son voluminosas, pesadas y difíciles de trasladar. Por eso, la banda necesitaba sí o sí una camioneta con capacidad de carga. No hubo margen para la improvisación.
Además, en una maniobra que evidencia frialdad y cálculo, los ladrones no circularon con la patente original. Por el contrario, habían robado chapas de otra camioneta del mismo modelo para pasar desapercibidos. De esta manera, buscaban esquivar controles y no despertar sospechas mientras se movían por la zona.
En paralelo, otro punto que enciende las alarmas es el nivel de información que manejaban. Los delincuentes sabían que en la fábrica había dinero en efectivo producto de la recaudación del fin de semana. Pero también tenían claro que a esa hora de la mañana del martes no habría nadie en el lugar, lo que les permitió actuar con total libertad.
Y como si fuera poco, también conocían la existencia de cámaras de seguridad. Por eso, tras concretar el robo, se llevaron el disco rígido donde estaban almacenadas las grabaciones. Un detalle no menor: no solo pensaron en entrar y robar, sino también en borrar cualquier evidencia que pudiera complicarlos después.
Con todos estos datos, la fiscalía le formulará cargos a los dos delincuentes detenidos, Carlos Andrés "Chupilca" Bustamante, quien se había fugado de l cárcel Federal de Roca, y el roquense Marcos Alejandro Sambueza. Al menos un integrante más de la banda está prófugo.