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Cayó “Chupilca” Bustamante: el prófugo más temido detrás del robo a la fábrica de hielo

Uno de los detenidos por el robo a la fábrica de hielo de Stefenelli fue identificado como Carlos “Chupilca” Bustamante, un prófugo de alto perfil con antecedentes por homicidio y vínculos narco que llevaba casi nueve meses evadiendo a la Justicia.

Miércoles, 29 de abril de 2026 a las 19:53
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La Policía tardó en identificar a Chupilca Bustamante por el estado irreconocible de su rostro tras el choque en plena fuga

El robo en la fábrica de hielo de Stefenelli sumó un nuevo dato: uno de los detenidos fue finalmente identificado como Carlos Alberto “Chupilca” Bustamante, un peligroso prófugo de Allen con antecedentes por homicidio y vínculos con el narcotráfico, que llevaba casi nueve meses evadiendo a la Justicia Federal y cayó tras una violenta persecución que dejó dos policías heridas y dos patrulleros destruidos.

En un primer momento, la confusión sobre la identidad generó versiones cruzadas. En primer momento se había asegurado que se trataba de Lucas Emanuel Lozada (38), fugado de la Comisaría 6° de Allen hace unas semanas. Sin embargo, lejos de tratarse de un dato menor, tuvo una explicación concreta dentro del propio operativo. Bustamante fue detenido luego de chocar la camioneta Fiat Strada en la que intentaba escapar, contra un móvil policial de la Comisaría 48° de Mosconi. El impacto fue brutal. Su rostro quedó irreconocible, y en ese contexto, el propio delincuente aportó un nombre falso, lo que dificultó su identificación inmediata.

Pero con el correr de las horas, la verdad salió a la luz. Fue el informe del RENAPER, a través del registro de huellas digitales, el que terminó de confirmar que el detenido es “Chupilca” Bustamante. Así, se cerró el círculo sobre uno de los prófugos más buscados de la región.

Las dos policías de la Comisaría 48° se atravesaron en el camino de la Fiat Strada para terminar con la persecución

¿Quién es Chupilca Bustamante?

Ahora bien, el peso de este nombre no pasa desapercibido. Bustamante no es un delincuente más. En Allen, su historial genera temor. Supo ser la mano derecha del narco asesinado Luis Miguel “Cacha Pelada” Ayala, con base en el barrio Colonizadora del Sud que abastecía de cocaína a todo el Alto Valle. Su recorrido en el mundo del delito está marcado por hechos violentos, fugas y condenas de alto impacto.

De hecho, uno de los episodios más recordados que tuvo a Bustamante como protagonista fue el asesinato de Leonel Manríquez en 2010, un adolescente de Cipolletti que murió tras un disparo en medio de un fallido intercambio de un auto robado por droga. Por ese crimen, fue condenado y su pena se unificó con otros delitos, alcanzando los 25 años de prisión.

Sin embargo, su historia carcelaria también está atravesada por fugas. No era la primera vez que lograba escapar. En 2012 se fugó del Penal 1 de Viedma y permaneció prófugo durante meses. Y más recientemente, el 29 de julio del año pasado, volvió a desaparecer mientras gozaba de salidas transitorias.

En ese momento, cumplía su condena en la Unidad 5 de Roca, una cárcel federal de baja seguridad destinada a internos de confianza o condenados por delitos no violentos. Bajo ese régimen, había accedido a salidas controladas, incluso con monitoreo electrónico. Pero nada de eso alcanzó. Se quitó la tobillera, la dejó abandonada en un descampado y no regresó más.

Desde entonces, su paradero fue un misterio. Hasta ahora. Porque su reaparición no fue silenciosa: cayó en medio de un golpe comando a una fábrica de hielo, un hecho que contó con planificación y violencia.

Los delincuentes escaparon en una Fiat Strada hasta que chocaron contra un patrullero de la Comisaría 48° de Mosconi

El robo a la fábrica de hielo

El oportuno llamado de un vecino al 911 RN Emergencias que alertó sobre la presencia de tres hombres que cargaban en la caja de una camioneta artículos grandes de un predio de la calle Los Sauces de Stefenelli. La comunicación fue clave para frustrar el robo. Es que al llegar el móvil de la Subcomisaría 67°, los delincuentes debieron escapar a toda velocidad en una Fiat Strada, que estaba cargada con dos cajas fuertes. Una se cayó en la calle, cuando chocaron contra el patrullero. Luego se inició una persecución que terminó minutos después, al sur de la ruta 22, en cercanías del río, cuando dos policías arriesgaron su vida y se cruzaron con la camioneta de la Comsiaría 48° por delante.

El choque fue terrible, los dos vehículos quedaron con la parte delantera destruída. En el lugar quedaron dos personas con sus rostros desfigurados por el golpe y la gran cantidad de sangre. Mientras que un tercero se dio a la fuga y aún no fue encontrado. La Justicia programó la audiencia de formulación de cargos para mañana, allí se los acusará por el robo en poblado y en banda, más resistencia a la autoridad y el daño a los móviles policiales.

El robo no fue al azar, sino que fue planificado. Es que los delincuentes contaban con el dato certero que dentro de las cajas fuertes había mucho dinero en efectivo. Según trascendió se trataba de la recaudación del fin de semana. Además, los ladrones desconectaron las cámaras de seguridad y se llevaron el disco de grabación, que fue encontrado entre los hierros retorcidos de la camioneta en la que escapaban.

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