Carlos Alberto “Chupilca” Bustamante y Marcos Alejandro Sambueza fueron acusados por el violento robo a la fábrica de hielo de Stefenelli: la Justicia les dictó un mes de prisión preventiva, acusados de haber participado en un golpe cometido en banda y con armas, que terminó en una peligrosa persecución, un choque contra un patrullero y dos policías heridas.
Según expuso la fiscal Vanesa Giardina, Bustamante y Sambueza no actuaron solos: formaban parte de un grupo de al menos cuatro personas que irrumpieron en la fábrica con un plan claro y roles definidos. Mientras algunos ejecutaban el robo, otros se encargaban de la logística de escape. Sin embargo, algo falló.
En ese contexto, la huida se transformó en una escena caótica. La fuga a toda velocidad terminó con un impacto brutal contra un móvil policial, dejando a dos empleadas policiales heridas. Ese dato no es menor: para la Justicia, no solo se trató de un robo agravado, sino de un hecho que puso en riesgo vidas y mostró un desprecio total por las consecuencias.
Además, la situación de Bustamante se volvió aún más comprometida cuando se conoció que, en las primeras horas tras su detención proporcionó distintas identidades. Ese movimiento encendió las alarmas y obligó a la intervención de la Brigada de Investigaciones para confirmar quién era realmente. Para los investigadores, ese comportamiento refuerza una idea clave: el intento de eludir a la Justicia.
Por su parte, Sambueza quedó igualmente complicado. Ambos fueron detenidos en flagrancia, tras el choque que frenó la fuga. Es decir, no se trata de una acusación basada solo en indicios, sino en una secuencia directa que los ubica en el corazón del hecho.
Mientras tanto, hay otro dato que inquieta: dos integrantes de la banda lograron escapar y siguen prófugos. Esa situación agrava aún más el panorama, porque evidencia que la estructura delictiva no fue desarticulada por completo y mantiene en alerta a los investigadores.
En paralelo, los dos acusados permanecen internados bajo estricta custodia policial debido a las lesiones sufridas en el choque. Por ese motivo, no pudieron estar presentes en la audiencia. Aun así, la defensa a cargo de Flavia Rojas— no se opuso al pedido de la fiscalía para dictar la preventiva, una señal que deja entrever el peso de la evidencia reunida hasta el momento.
Finalmente, el juez de Garantías fue contundente: consideró que existe un riesgo concreto de fuga, especialmente si los imputados recuperan movilidad. Por eso, ordenó que sigan detenidos, incluso dentro del hospital. Y dejó en claro que, una vez que reciban el alta médica, serán trasladados a una unidad penitenciaria para continuar cumpliendo la medida.