Rompió vidrieras, robó cerveza, empanadas y una tablet en Las Grutas y días después terminó amenazando con una falsa tumbera en Catriel. Fue condenado a tres años de prisión en suspenso, recuperó la libertad, pero recibió una pena insólita: durante dos años no podrá pisar las playas de la costa rionegrina.
Gastón Ángel Costa, de 37 años, reconoció los hechos y acordó un juicio abreviado que fue homologado por el juez Guillermo Baquero Lazcano.
La historia comenzó el 7 de marzo, cuando en poco más de una hora protagonizó cuatro robos en comercios de Las Grutas. Rompió vidrieras y se llevó bebidas, dinero, una tablet, anteojos, ropa y un celular. El último golpe terminó con su detención después de que un vecino alertara a la Policía.
Pero no se detuvo. Pocos días después, en Catriel volvió a delinquir: intentó entrar a un restaurante, hurtó una botella de Fernet y, el 11 de junio, asaltó un kiosco utilizando un arma de fuego falsa.
El kiosquero lo persiguió y, con ayuda de vecinos, logró reducirlo. La Policía encontró los 26.000 pesos robados, un cuchillo y la falsa tumbera. Las cámaras del comercio también fueron claves para la acusación.
Costa llegó detenido a la audiencia y salió libre después de que la Justicia homologara la condena.
Además de los tres años de prisión en suspenso, deberá cumplir pautas durante dos años, mantenerse alejado de las víctimas y presentarse periódicamente ante la Policía.
Pero la condición más llamativa es otra: no podrá ingresar a Las Grutas durante dos años. Dos veranos sin playa, sin comercios y sin pisar la villa donde comenzó su raid delictivo.