La Justicia federal avanza sobre una hipótesis contundente en el caso de Teo Vásquez: su propio novio, Lautaro Lobos, habría sido quien le entregó la droga que terminó provocando la sobredosis fatal. La acusación lo ubica como responsable de entregarle estupefacientes a la joven en su departamento, donde fue hallada sin vida el 31 de enero de 2024. La causa se unificó investiga a Lobos por el delito de suministro gratuito de estupefacientes en concurso ideal con homicidio con dolo eventual, además de otras imputaciones vinculadas a la venta de medicamentos sin autorización los que conseguía con recetas truchas de Pami. La causa está a cargo del juez federal Hugo Greca, con la intervención del fiscal Matías Zanona.
La escena que se reconstruye es tan cruda como alarmante. Según la investigación, Teo tenía apenas 19 años cuando murió tras consumir sustancias que le facilitó el propio Lobos, de acuerdo con la acusación del fiscal Zanona. Y no se trata de un dato menor: no fue un consumo aislado, sino un suministro directo que hoy se investiga como homicidio con dolo eventual, una figura que implica que el acusado habría asumido el riesgo de que la joven muriera.
Pero además, el caso tiene un trasfondo todavía más oscuro. En el departamento de la calle España, donde apareció el cuerpo, los investigadores encontraron psicofármacos, droga y una estructura que incluía recetas médicas truchas y documentación falsa. Ese hallazgo fue clave para que la causa terminara en la órbita federal.
Ahora bien, la historia no empezó ese día. Una semana antes de la muerte, la madre de Teo, Natalia Vázquez (hija del dirigente docente Aurelio Vázquez) había ido desesperada a la Justicia provincial para advertir que su hija estaba en peligro. Señaló directamente a Lobos como la persona que le proveía sustancias y la exponía a un contexto de consumo extremo. Sin embargo, la denuncia no fue atendida como correspondía y quedó perdida dentro del sistema judicial.
El final fue devastador. El 31 de enero, la propia madre encontró a su hija muerta en el departamento del acusado, rodeada de medicamentos y sustancias. La autopsia confirmó lo peor: una sobredosis que derivó en un cuadro fatal.
En ese contexto, la indagatoria realizada en el Juzgado Federal de Roca marca un punto clave. Allí, Lobos enfrentó formalmente la acusación de haber suministrado estupefacientes en un escenario que terminó en muerte. Mientras tanto, sigue con arresto domiciliario y tobillera electrónica, una situación que genera indignación en la familia.