Los tres camiones chinos robados de una concesionaria de Neuquén y hallados en Ferri, Cipolletti, podrían haber sido abandonados por los delincuentes cuando sintieron que la investigación comenzaba a cerrarles el cerco. Esa es una de las principales hipótesis que manejan los investigadores, que creen que las unidades estuvieron ocultas en alguna chacra de la zona rural entre Cipolletti y Cinco Saltos antes de aparecer estacionadas sobre la calle San Luis.
Con el correr de los días, el hallazgo de los vehículos empezó a mostrar detalles que llaman la atención. Los tres camiones, todos blancos, de origen chino y prácticamente idénticos entre sí, fueron encontrados juntos en la vía pública, sin chapas patentes y sin ningún tipo de custodia. Para los investigadores, resulta imposible creer que hayan permanecido allí durante mucho tiempo sin ser detectados.
Por eso, una de las líneas de análisis apunta a que los rodados habían estado escondidos previamente en algún sector rural cercano a la Ruta Nacional 151. La zona de chacras que une Cipolletti con Cinco Saltos aparece como uno de los lugares con mayores posibilidades debido a su extensión, la cantidad de galpones y la facilidad para ocultar vehículos de gran porte lejos de la vista de vecinos y automovilistas.
Además, los detectives sostienen que mover tres camiones iguales después de que el robo se convirtió en noticia representaba un riesgo enorme para la organización. No se trataba de vehículos comunes. Eran tres camiones de reparto blancos, nuevos y fácilmente identificables. Cualquier persona que hubiera leído la noticia o visto las imágenes difundidas podía advertir rápidamente que se trataba de las unidades buscadas por la Policía.
En ese contexto, la aparición de los camiones sobre la calle San Luis es interpretaba como una maniobra desesperada. La sospecha es que quienes los tenían ocultos decidieron sacárselos de encima cuando comprendieron que mantenerlos escondidos o intentar trasladarlos era cada vez más peligroso.
La hipótesis gana fuerza si se tiene en cuenta otro dato que surgió durante la investigación. Después del robo, los delincuentes iniciaron contactos con los propietarios de la concesionaria para exigir dinero a cambio de devolver los vehículos. El monto reclamado rondaba los 30 millones de pesos.
Sin embargo, la cifra resulta llamativa cuando se la compara con el valor real de las unidades. Los camiones recuperados están valuados en alrededor de 70 mil dólares, por lo que el perjuicio económico para la empresa era muy superior al dinero que reclamaban los extorsionadores. Para los investigadores, eso podría indicar que la prioridad de la banda no era comercializar los vehículos sino obtener una ganancia rápida aprovechando la desesperación de los propietarios.
Mientras tanto, la recuperación de los tres camiones y posteriormente de la Volkswagen Tiguan permitió esclarecer el destino de todos los vehículos sustraídos durante el audaz golpe cometido en la concesionaria de calle Tronador al 400 de Neuquén. Lo que todavía falta determinar es quiénes integraban la organización, dónde ocultaron los rodados durante los días posteriores al robo y quién estuvo detrás de los llamados en los que se exigía una millonaria suma de dinero para recuperarlos.