La Justicia de Brasil detuvo a tres empleados e imputó a los responsables por homicidio con dolo eventual tras la muerte de María Eduarda Rodrigues de Freitas, la joven de 21 años que cayó desde unos 40 metros durante una actividad de bungee jumping realizada sin la cuerda de seguridad correspondiente.
El hecho ocurrió en el puente conocido como Ponte do Esqueleto y generó conmoción en todo el país luego de que se difundieran imágenes que muestran el momento previo al salto.
Según la investigación, inicialmente fueron demoradas seis personas vinculadas a la organización de la actividad recreativa. Sin embargo, tras las primeras declaraciones judiciales, tres quedaron detenidas: un bombero civil de 32 años, señalado como responsable del grupo organizador, y otros dos hombres de 42 y 27 años.
Los acusados enfrentan cargos por homicidio con dolo eventual, una figura penal que contempla situaciones en las que una persona asume el riesgo de provocar una muerte aun sin buscar directamente ese resultado.
De acuerdo con las primeras conclusiones de la pesquisa, los organizadores habrían permitido que la joven realizara el salto sin el sistema de seguridad indispensable para este tipo de prácticas extremas.
Un video difundido en redes sociales muestra a María Eduarda sostenida por tres hombres antes de ser lanzada al vacío. En las imágenes también se escuchan gritos de quienes advirtieron, demasiado tarde, que la cuerda de seguridad no estaba colocada.
Además, la Policía informó que dos de los sospechosos intentaron escapar tras el accidente, aunque fueron localizados y detenidos poco después. Los otros tres involucrados recuperaron la libertad luego de prestar declaración.
La víctima vivía en la ciudad de Jandira, en la región metropolitana de San Pablo, y era profesional en Educación Física y Gestión Deportiva. Personas cercanas la describieron como una apasionada por la actividad física y el contacto con la naturaleza.
Horas antes de la tragedia, había compartido imágenes del lugar en sus redes sociales junto a una frase que cobró un fuerte significado tras su muerte: “¿Quién fue el loco que me dejó saltar de un puente?”.
Tras la caída, intervinieron efectivos de bomberos y personal del Servicio de Atención Móvil de Urgencias (SAMU), pero los profesionales de salud únicamente pudieron constatar el fallecimiento de la joven. Su prometido, que se encontraba en el lugar, sufrió una descompensación y debió recibir asistencia médica.
La causa continúa en manos de la Justicia brasileña, que intenta determinar las responsabilidades de los organizadores y establecer cómo se produjo una falla de seguridad considerada clave en una actividad de alto riesgo.