El silencio de la sala contrastó con el peso de lo que se empezó a ventilar. Este miércoles arrancó el juicio contra un hombre de 48 años, oriundo de San Carlos de Bariloche, acusado de provocar un brutal choque en la Ruta Nacional 250 que terminó con tres personas muertas.
Desde las 8:30, en una audiencia híbrida, comenzaron a desfilar los testimonios. Primero habló un oficial del Cuerpo de Seguridad Vial de Pomona, luego una perito del Gabinete de Criminalística de Valle Medio, y más tarde cuatro testigos presenciales que reconstruyeron la escena con detalles estremecedores.
El hecho ocurrió el 2 de enero de 2024, cerca de las 9 de la mañana, a la altura del kilómetro 263, entre Lamarque y Pomona. Un tramo de ruta que, en cuestión de segundos, se convirtió en escenario de una tragedia irreversible.
Según la fiscalía, el imputado manejaba una Chevrolet Meriva junto a su pareja y sus dos hijos cuando impactó de frente contra un Peugeot 408 en el que viajaban las tres víctimas fatales, de 33 y 65 años. El choque fue tan violento que ambos vehículos se incendiaron.
La acusación es directa y no deja margen: el conductor habría realizado un adelantamiento prohibido, cruzando una doble línea amarilla, en una maniobra imprudente que desató el desastre. Como si fuera poco, tenía 0,23 gramos de alcohol en sangre.
La calificación es pesada: homicidio culposo agravado por la cantidad de víctimas. Fiscalía y querellas buscan una condena superior a los tres años de prisión, en un caso que sacudió a toda la región.
El juicio se desarrolla ante un Tribunal Colegiado y continuará hasta este viernes, con la expectativa de más testimonios y pericias que terminen de esclarecer cómo se llegó a ese punto sin retorno.