Un joven de 22 años fue acusado de "homicidio culposo" en una causa que destapa una cadena de decisiones fatales y una madrugada que terminó en tragedia. El imputado manejaba el Renault Clio que terminó dado vuelta dentro de un canal de riego a la vera de la ruta Nacional 151, en el que murió su compañero de trabajo quien quedó atrapado y no pudo escapar.
El caso, que generó conmoción desde el primer minuto, vuelve a sacudir ahora con el avance judicial. Según la acusación del fiscal Diego Vázquez, todo ocurrió cerca de las 3 de la madrugada del domingo 7 de diciembre, en un contexto tan repetido como peligroso: jóvenes, regreso de una fiesta y un manejo que, en cuestión de segundos, se volvió incontrolable. El conductor circulaba por calle Las Margaritas cuando, al llegar a la Ruta 151, perdió el dominio del vehículo. No hubo margen de reacción. El auto se desvió violentamente y cayó al canal, que estaba completamente cargado de agua, transformándose en una trampa mortal.
A partir de ese instante, la escena fue desesperante. El vehículo quedó volcado, con las ruedas hacia arriba, y comenzó una carrera contra el tiempo. El conductor y el acompañante lograron salir del habitáculo como pudieron, pero atrás quedó Nahuel Reissing, de 27 años, atrapado en el asiento trasero. Sin salida. Sin aire. Sin tiempo. Sus propios compañeros intentaron rescatarlo en medio del caos, pero el desenlace ya estaba marcado: cuando lograron sacarlo, el joven estaba muerto.
Pero la historia no termina ahí. Porque detrás de la tragedia aparece un dato explosivo que vuelve a poner todo bajo sospecha: tras el siniestro, el conductor habría dado positivo en el test de alcoholemia. Aunque ese punto no fue profundizado en la audiencia de formulación de cargos, su sombra atraviesa toda la causa y podría agravar seriamente la situación del imputado.
En la audiencia realizada este martes, la jueza de Garantías Sonia Martín dio por formulados los cargos sin oposición del defensor oficial Marcelo Caraballo. La calificación elegida fue homicidio culposo por conducción imprudente y antirreglamentaria, una figura que ahora deberá sostenerse con pruebas en los próximos meses.
Mientras tanto, el expediente reconstruye un escenario que estremece: los tres jóvenes volvían de una fiesta de fin de año organizada por la empresa en la que trabajaban en Centenario. Lo que debía ser un cierre de celebración terminó convertido en una pesadilla. Una combinación de factores, la madrugada, la velocidad, el posible consumo de alcohol, que, una vez más, derivó en un final irreversible.
Además, el despliegue posterior dejó en evidencia la magnitud del impacto. Personal de Seguridad Vial, efectivos del SIARME, policías del destacamento de Ferri y peritos de Criminalística trabajaron en un operativo contrarreloj, mientras el tránsito en la Ruta 151 se veía afectado en un corredor que ya arrastra un historial oscuro. Incluso fue necesaria una retroexcavadora para sacar el vehículo del agua, en una imagen tan cruda como simbólica de lo ocurrido.
Ahora, con cuatro meses por delante para la investigación penal preparatoria, la causa entra en una etapa clave. La fiscalía deberá definir si avanza hacia el juicio o si se abre la puerta a una salida alternativa.